Navidad e impuestos

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Navidad e impuestos

La Navidad está emparentada con la inocencia de los niños, con la bondad de los padres haciendo esfuerzos para regalarles emociones a sus hijos.

Hoy es Navidad y no puedo dejar de referirme desde mi visón laica, cartesiana, a esta fecha trascendente en el mundo occidental y cristiano. Es el día consagrado a recordar el nacimiento del hijo de Dios hecho hombre, que vino escoltado por un mensaje profundamente humano a invitar a vivir en paz, con alegría, a ser solidarios, a “amar al prójimo como a ti mismo”, a pedir pensar en el ser y no en el tener, a enseñarnos que nada reconforta más que la práctica de ideales y principios, que comprendamos que el gozo espiritual es más reconfortante y permanente que el placer material transitorio, a decirnos que el desinterés es la más alta de las virtudes, que entendamos que la conciencia es finalmente el mejor juez y fiscal de nuestros actos, que no permitamos que se aniden en nuestros sentimientos la ingratitud, la envidia, la soberbia, el odio, la venganza, por eso creía en el perdón y olvido.

La Navidad está emparentada con la inocencia de los niños, con la bondad de los padres haciendo esfuerzos para regalarles emociones a sus hijos. Para que disfruten de un juguete, de una golosina, y tratar de hacerlos sentir felices, contentos; a diferencia de una Navidad mercantilizada que promueve regalar a otros lo que estos no necesitan, en actitud alejada del mensaje cristiano de humildad, austeridad, traicionado en épocas oscuras por miembros del clero fanáticos o ambiciosos de poder.

Estas festividades son propicias para hacer un paréntesis en las actividades cotidianas. El ciudadano se ausenta de sus problemas, por eso políticamente se aprovecha la ocasión para tomar medidas que favorecen a los gobiernos y perjudican al conjunto de la sociedad. En este aspecto la actual Asamblea Nacional y el Gobierno han coincidido en imponer nuevos tributos para incrementar ingresos fiscales, sin hacer el esfuerzo lógico de reducir gastos. 

Se conoce que el personal de asesores y coordinadores aumentó considerablemente en la Presidencia de la República, que la Asamblea Legislativa incrementa su presupuesto y que el turismo oficial no se detiene. Ellos brindarán por una Feliz Navidad, muchos sufrirán sus angustias económicas.