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Todos somos socios

Que nos vaya bien debería ser un objetivo nacional, pero no con enriquecimiento ilícito o trampas, sino con esfuerzo y visión para aprovechar las oportunidades que se presentan y que se producen’.

Así se llama la campaña que sacó esta semana la Cámara de Comercio de Guayaquil con un mensaje propositivo de unión y reactivación. Un llamado a que trabajemos juntos para levantar al Ecuador.

La frase #TodosSomosSocios debería enseñarse en los colegios, no en el sentido del colectivismo, sino en lo virtuoso que se vuelve el ecosistema cuando las personas tenemos en mente que la colaboración con visión conjunta nos lleva al progreso. Que las diferencias pueden ser llevadas con respeto porque al final, el bienestar se produce en un cúmulo de aciertos que enriquecen la cadena de valor, y cada individuo debe enriquecer su propia cadena de valor para que el efecto sea sistémico.

Esto me lleva a pensar en la política constante de agregar valor a todo lo que se hace. Cuando las personas destacan, destacan las instituciones y todo mejora. Demasiado tiempo hemos perdido y demasiada energía se gastó en polarizar a la ciudadanía, y ojo que discrepar no es polarizar. Las discrepancias son saludables, permiten reflexionar, evaluar y escoger, pero sembrar odio entre conciudadanos es tóxico.

Existe la necesidad urgente de reactivación. El impacto económico ha sido inmenso y el costo social que deviene del económico es un coletazo que estremece. El país necesita producir, la ciudadanía debe vacunarse, la cadena de pagos necesita acelerarse, la diversificación en las exportaciones debe aumentar, la inversión en educación debe ser multimillonaria, así también la inversión en salud, algunos impuestos deben ser eliminados y los demás cobrados. Si al ente privado le va bien, al Estado también, y viceversa. Que nos vaya bien debería ser un objetivo nacional, pero no con enriquecimiento ilícito o trampas, sino con esfuerzo y visión para aprovechar las oportunidades que se presentan y que se producen; porque la buena fortuna es hermana de la disciplina y la constancia. Bien decía Picasso: “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”.

Sumémonos a esta causa, a generar oportunidades de trabajo y crecimiento, a ser inspiración para los más jóvenes, a eliminar techos en el desarrollo personal y a vivir la vida como una aventura en la que, salvo excepciones, nadie quiere perder. Encontremos modelos a seguir, diseñemos una vida donde se da espacio a que llegue la inspiración y haya energía para elaborarla. Habrá quien piense que estoy pecando de buenismo, pero prefiero pecar en esa corriente. Si nos sumamos y alcanzamos la masa crítica, entonces podremos crear una realidad digna de contar y replicar. Hablemos más de los buenos ejemplos, trabajemos la cultura con ética de trabajo. Hay que tomar en cuenta que la población más joven, me refiero a niños y adolescentes, son quienes más han visto su vida trastocada por la pandemia y las repercusiones de la misma; enseñémosles, con el buen ejemplo, cómo se resuelven los problemas y cómo se sale adelante de una crisis.

Los desafíos son muy grandes y eso debería convocarnos a la unión para las soluciones, pero el esfuerzo no viene exclusivamente ni del gobierno, ni de los agricultores, ni de los artistas; el esfuerzo y la responsabilidad vienen de cada uno de nosotros porque como dice la campaña: Todos somos socios.