Sedición

  Columnas

Sedición

Con pesar se observa esta realidad desde el sur del continente, con la constante amenaza de que ese régimen sobrevive gracias a su capacidad de maniobrar en el juego de la geopolítica’.

El gran pecado cubano. Las protestas antigubernamentales del 2021 en Cuba fueron las más importantes en décadas, el régimen dictatorial castrista lleva en el poder desde 1959. En el mes de julio, manifestantes salieron a las calles de manera espontánea, particularmente porque la situación económica es cruelmente dura. Son 63 años de un modelo que no admite discrepancias, que impone, que miente, que persigue, que perpetúa la demagogia de un socialismo aplicado en detrimento de sus propios ciudadanos y que privilegia a quienes ejercen las posiciones de poder.

A raíz de las manifestaciones mencionadas, esta semana se iniciaron tres juicios donde se busca condenar a 57 personas, entre ellas 14 adolescentes, por participar en las protestas. La Fiscalía cubana ha pedido para algunos de los acusados hasta 30 años de cárcel por presuntos delitos de sedición. Los juicios se dan en tres lugares: La Habana, Santa Clara y Holguín. En este último, se juzga a 21 personas por una causa común, entre ellos 4 adolescentes para quienes se pide una pena de 15 años y para el resto de 30. Ojo, 15 y 30 años por protestar, por alzarse de manera colectiva contra la autoridad. Si fue violento o no dejaría de tener peso ante la formulación de los cargos, por la evidencia del abuso de poder. Frente a un Estado autoritario, cruel e injusto no queda sino rebelarse, de otra manera se vive en una cárcel ampliada. La dictadura perpetúa sus mecanismos de opresión. Las ONG involucradas en la isla han denunciado falta de garantías dentro de los procesos, fabricación de pruebas y penas muy elevadas. Activistas y familiares denuncian el cerco policial que no permite acceso a las audiencias, además de no poder acceder a los juicios.

Cuba se convirtió en un gran simulador de realidades, allí se dicen muchas cosas, pero se hacen otras. La mejor ilustración de lo que digo es que la dictadura niega que estos juicios sean de carácter político. El presidente Díaz- Canel asevera que en la isla no hay presos políticos y que los cubanos pueden manifestarse libremente en contra de la Revolución, forma particular en la que se refieren al gobierno. Solamente leer las aseveraciones del régimen produce dolor en los ojos y en el corazón. Es la vida de todas esas personas; sus esperanzas, sus anhelos, su dignidad, y lo que es peor: son 63 años de condicionar todas esas esperanzas a lo que el régimen esté dispuesto a permitir.

Con pesar se observa esta realidad desde el sur del continente, con la constante amenaza de que ese régimen sobrevive gracias a su capacidad de maniobrar en el juego de la geopolítica. Los grupos políticos enquistados en Latinoamérica bajo un discurso igual de mentiroso y perverso, apadrinados por la fórmula castrista, deben ser vistos como tal. Así como sus proyectos, deben ser desnudados ante la realidad de su fórmula de origen: la isla cubana. No se puede dejar de soñar con que algún día estas cosas dejen de suceder, que darle 15 años de cárcel a un adolescente por sedición es matar el espíritu y 30 años al adulto también. Las señales del régimen están claras, también las denuncias en su contra. Ya veremos entonces cómo terminan estas horrendas causas de “sedición” o ¿supervivencia?