Columnas

El porvenir

"...a los ecuatorianos nos unen nuestras diferencias y las diferencias se plantaron en nuestra cara para cuestionarnos. ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué conversaciones estamos teniendo al respecto?"

No importa cómo empiece el artículo, el positivismo del concepto del porvenir es automático. Yo debería describir las bondades de tener una sociedad con menos contrastes, un país donde sobren las oportunidades de ganar dinero decentemente, donde el proceso general de vacunación contra una epidemia sea ordenado y respetuoso de las personas que reciben la vacuna, donde la educación moderna y completa sea la regla y no la excepción, pero esa descripción se vuelve cansina. ¿Me explico, verdad?

La primera vuelta electoral fue un gran llamado de atención no solo a los candidatos en la lid electoral sino a líderes empresariales, gestores educacionales, líderes gremiales, autoridades, periodistas, entre muchos otros, y también para el ciudadano de a pie que se interesa por el acontecer la nacional. El resultado fue una especie de encuesta nacional sobre los intereses que tenemos como nación. Desde jóvenes a adultos fueron sorprendidos por la necesidad colectiva de incorporar nuevos temas, de ser más modernos, de incluirnos dentro de nuestra diversidad. Alguna vez planteé en otro artículo que a los ecuatorianos nos unen nuestras diferencias y las diferencias se plantaron en nuestra cara para cuestionarnos. ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué conversaciones estamos teniendo al respecto? ¿Qué estilo de relaciones interpersonales queremos tener? ¿Cómo queremos entendernos? Y ¿a qué acuerdos estamos dispuestos a llegar en función de tantas variables? No hay respuesta concreta, solo que los ciudadanos debemos abordar los temas políticos y de desarrollo sin timidez, de frente y con responsabilidad. Si no nos movemos, no salimos adelante.

En paralelo, la vida nos sigue poniendo a prueba en este recrudecimiento de contagios dentro de la pandemia que ya se vuelve eterna. El autocuidado es la clave para evitar contagios, a pesar de que el virus puede sorprender, incluso, a los más cautos. La unión para lograr una vacunación expedita, mantenernos a salvo y salir adelante del impacto económico de la crisis es fundamental; si no nos unimos, no salimos de esto. Necesitamos el talento de cada individuo aportando al colectivo, y el colectivo empujando hacia un porvenir que nos dé gusto. Esto que parece una obviedad, que todos sumemos esfuerzos para lograr un porvenir motivante, parece no ser una visión compartida. Sin embargo, es la masa crítica quien propicia el resultado final.

Estos días hemos visto cómo distintas personas se han pronunciado públicamente en función de una visión común: un Ecuador democrático que respeta la diversidad, que la incluye en su análisis y que quiere poder vivir sin ser perseguido por violentos. Las campañas bajas, los discursos de odio, las persecuciones deben quedar en el pasado. La necesidad de recomponer el país es apremiante, hay que sanar el tejido social y producir una cohesión lo suficientemente fuerte para que se pueda disentir sin que sea una afrenta o una amenaza de muerte.

Es mucho lo que hay que hacer por ese porvenir, lo urgente es alejarnos de las mafias estatales y los grupos que quieren manipularnos con discursos demagógicos de justicia social. La justicia social se da, respetuosamente, generando empleo digno, con educación y con bienestar social. Construyamos ese porvenir.