Colgados, desnudos y vivos

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Colgados, desnudos y vivos

Por suerte nosotros juramos fidelidad a juicios justos y el debido proceso, ¿verdad?

La naturaleza humana puede ser insospechadamente cruel. Recientemente lo he recodado con casos reales, hechos que he conocido y obtenido pruebas plenas que, de no tenerlas, hubiera sido imposible creer. Se los cuento, sin nombres o nombre falsos.

Teresa queda huérfana de madre de 13 años, su padre la envía donde una comadre para que la niña ayude a su madrina. Mientras trabaja conoce a un hombre 14 años mayor, con quien tiene relaciones sexuales, es decir, la viola. El agresor obliga a la niña a sostener esa seudorelación por años. Teresa sabe que él tiene relaciones con otras niñas que viven también con su madrina. El tiempo pasa y queda embarazada. El agresor intenta que aborte pero ella no lo acepta y se muda donde su padre. Pero el papá de Teresa también solapa que el padre de su futuro nieto vaya a visitar íntimamente a su hija. Más tarde , cuando ella pudo escapar de ese círculo, el padre de su hijo pretende quedarse con el pequeño alegando que ella es mala madre por haber abandonado el hogar. ¿Cuál hogar? ¡Dios!

Marcia, casada con un golpeador-adicto y separada hace meses, es víctima del engaño de su exmarido, quien no quiere devolverle a sus hijos después de llevárselos por un fin de semana. Manipula e intenta engañar a Dinapen y fiscales, contando historias inverosímiles y pidiéndole a su padre y hermano, agresores también, incluso sexuales, que escondan a sus hijitas pequeñas.

Isabel, quien soportó por décadas infidelidades de un hombre absolutamente inescrupuloso, en una ocasión, y mediante acto de violencia y amenazada, obliga a su cónyuge a firmar documento para que ella, como cónyuge sobreviviente, entregue una suma de dinero a su socia en el adulterio.

El año pasado conocí un caso de un hombre que obligaba a su mujer de más de 70 años a andar desnuda en casa para someterla a lo que él desee.

¿Qué pasaría con estos delincuentes en una sociedad que al descubrirlos los cuelgue desnudos y vivos en avenidas principales, con letreros que expliquen lo que han hecho? ¿ Qué les harían la gente al pasar cerca de ellos?

Por suerte nosotros juramos fidelidad a juicios justos y el debido proceso, ¿verdad?