Columnas

Hasta el papa Francisco pone límites

"Ningún ciudadano debe excluirse. Excepto los que son parte de las mafias que destruyeron al país"

Este 11 de mayo, su santidad el papa Francisco conformó una comisión para estudiar el método para cerrar las puertas de la Iglesia a las organizaciones criminales. El Santo Padre ya había dicho en el 2014: “Las mafias no están en comunión con Dios. Están excomulgadas”.

Esta decisión del Santo Padre nos muestra que hasta para la religión del perdón y del amor por excelencia hay frontera entre el bien y el mal y que estos límites no deben ser transgredidos. El Papa muestra entereza para hacerlos respetar.

4’235.996 votantes este 11 de abril le dieron su voto a Andrés Arauz. El país del encuentro, que convoca el presidente Guillermo Lasso, de ninguna manera debería de excluirlos a ellos; este no puede ser el país de los ganadores. Los diálogos vitales que nos deben conducir al Gran Acuerdo Nacional deben construirse a pesar de nuestras tan fomentadas diferencias. La reconstrucción de los valores mínimos tolerables para los ciudadanos, deben incluir las visiones de serranos y costeños, blancos y negros, indígenas y cholos, católicos y evangélicos, mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, y hasta de barcelonistas y emelecistas. Ningún ciudadano debe excluirse. Excepto los que son parte de las mafias que destruyeron al país. No olvidarse de las prácticas delincuenciales que nos trajeron a tener repartidos los hospitales, a coimas, a sobreprecios, a descontar un porcentaje de los salarios de los asambleístas para un bolsillo o un partido, a un esquema ordenado de crimen organizado con las prácticas no santas de los gobiernos y de la Asamblea Nacional.

Un gran encuentro es bienvenido, menos con los capos que asesinaron, encarcelaron, silenciaron, reprimieron, negociaron, traficaron, defraudaron y enquistaron sus prácticas en todos los niveles de la sociedad. Muchos de ellos hoy están prófugos y están sentenciados.

No arranquemos un ejercicio de un Ejecutivo que nos marca el camino hacia la decencia, la transparencia la libertad y el buen gobierno con un pecado original como ese. No olviden que las mafias existen para proteger sus intereses y estos no suelen ser los intereses del país.