Columnas

Mentalidad subsidiada

"Lamentablemente la mentalidad subsidiada, es promovida por políticos, que encontraron la ruta para convertirla en una mente sumisa a sus ideologías".

El 2 de enero, primer día laboral, retornando a casa luego de un día arduo -como suelen ser de díscolos los días luego de un tan largo feriado- busqué la compañía de la radio, y me encontré esta perla de conversación entre dos locutores de una prestigiosa radio: “Yo lo que aspiro, es sacarme el vehículo que sortean en el centro comercial” a ese comentario, su compañero de radio usó más de veinte minutos en describirle la estrategia que él usaba para tener más opciones para lograrlo, desde insertar los cupones cada 30 minutos hasta, hacer sus compras parceladas en un mes. Al día siguiente, leí con pesar, que Lourdes Tibán, alertaba con nuevos reclamos similares al 19O si se facturaba la bombona de gas. 

Simultáneamente, no importa qué nivel socioeconómico se evidencia una mentalidad pro-regalo y hasta amenazas con reclamos e inestabilidad si se avanza en la focalización del subsidio de los combustibles o a pagar por el real valor de los bienes y servicios. Entonces la crisis económica que tiene nuestro país es mental, ¿Cómo así se ocupa tanto tiempo en analizar cómo obtener cosas gratuitas? Algo está fallando en nuestras aspiraciones, pues en vez de esforzarnos en generar ingresos y empujar a la economía, parece que somos más felices extendiendo la mano a ver qué nos cae del sistema o del Estado proveedor. No tendremos salida si no cambiamos esa mentalidad de ser un pueblo que siempre busca que otros solucionen nuestros problemas, o que anhelemos que alguien abra una empresa para que yo pueda encontrar trabajo, como si los trabajos estuvieran en una percha de supermercado, la percha del empleo privado, la percha del empleo público, y la percha de lo gratuito.

Lamentablemente la mentalidad subsidiada, es promovida por políticos, que encontraron la ruta para convertirla en una mente sumisa a sus ideologías. Si en las elecciones que se avecinan, uno de los candidatos ofrece trabajo, ordenar las finanzas, reducir el aparato del Estado y eliminar los subsidios perniciosos, y el otro ofrece, bonos de miseria, más subsidios y más endeudamiento, ¿Quién ganará?, el tema es cultural.