Sociedad con valores o sin valores

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Sociedad con valores o sin valores

Debemos reaccionar, decir basta a este despropósito, educar a nuestros niños por un país de valores, principios morales y respeto a la ley, que nos preserve como nación y detenga esta ola de mal, que nos recomponga

Recuerdo cuando era chico escuchar a mi abuela Emilia repetir: “por la plata baila el perro y por el oro perro y perra”. Zaruma es una muestra de lo dicho que, alertada por el peligro inminente que se cernía sobre ella, no logró sobreponerse a la codicia, y así una ciudad-patrimonio posiblemente ha iniciado su propia extinción, por la acción de quienes no tienen ningún respeto por bienes ni vidas ajenas, pero también por la inacción de quienes debieron defender su hogar y no lo hicieron, por quemeimportismo, miedo o conveniencias. Hemos llegado a un punto en que violar la ley o no acatar normas del convivir social es cosa de todos los días; la manifestación malévola de la ley del más sabido, de quien no respeta principios éticos, de quien no tiene ningún referente de la escala de valores para el bienestar colectivo, sino su propia supervivencia y esa desmedida y entontecedora ambición por amasar dinero sobre todas las cosas. Me he llegado a preguntar si se ha desconfigurado la estructura de la sociedad y sus clases. Si para angustia del país ya no somos una sociedad dividida en clase alta, media o baja, sino que estamos inmersos en una clasificación perversa de ciudadanos con o sin valores. La primera conformada por quienes son respetuosos de la ley, la ética y principios cívicos; que suma, colabora y cumple con el pacto social para lograr un país sano, progresista, con objetivos y futuro; y la segunda, por quienes han tomado las prácticas de la corrupción en todos sus bagajes y han hecho del abuso, extorsiones, coimas, ilegalidades e inexistencia de decencia su ‘modus operandi’ para lograr sus protervos deseos de ilegal enriquecimiento. Debemos reaccionar, decir basta a este despropósito, educar a nuestros niños por un país de valores, principios morales y respeto a la ley, que nos preserve como nación y detenga esta ola de mal, que nos recomponga. De algo debemos estar seguros: “el hombre que no tiene valores, tiene precio”. “Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella”. José Ingenieros.