Columnas

Sensibilidades de vidrio

Hay en general una conciencia aguda de la obligación del respeto a las diferencias y de los derechos de las minorías que no puede limitarse a los jóvenes.

Agobiada, la maestra de un colegio se queja de la susceptibilidad extrema de sus alumnos: cualquier dilación a sus requerimientos, por inoportunos que sean, les ofende. Peor una negativa, así sea por argumentación coherente. “El colegio no me comprende: no tengo tiempo para estudiar. Tomo clases de manejo y me estoy atrasando, pero el colegio debería comprenderme”. La madre o el padre son el coro obligado: “Mi hija está estresada, es el colmo. La llevamos a Europa quince días; perdió clases porque no pudo conectarse. Pero no puede quedarse de año”. Y si no, ya veremos….

Los adolescentes actuales han sido calificados como de ‘cristal’ o de ‘vidrio’, que para el caso son sinónimos: todo les afecta, les estresa. Una especie de ‘sensibilidad fin de siglo’, de las últimas décadas del siglo XIX, aunque con diferencias. Aquella se vivía en el fuero íntimo y salía en obras de arte o en modos de vida que no iban más allá del ámbito personal. La actual, gracias a las redes, se comunica inmediatamente, es indignada y trata de hacerse pública.

Es discutible hasta qué punto la sensibilidad a la que alude la palabra ‘vidrio’ es solo de adolescentes o exprese a las clases sociales urbanas de medianos recursos para arriba. Hay en general una conciencia aguda de la obligación del respeto a las diferencias y de los derechos de las minorías que no puede limitarse a los jóvenes.

Si se analiza el estado actual de la región, lo que menos se respeta son las diferencias y las minorías. La pareja Ortega en Nicaragua encarcela a una ex reina de belleza solo por el delito de querer competir a la presidencia de la República. El señor Bellido, premier del Perú, no se retracta de sus afirmaciones misóginas. El actual canciller del Perú, Héctor Béjar, declara a Cuba democracia y defiende a Venezuela, aunque en estos países los jóvenes sean apaleados y encarcelados. Entre nosotros, un dirigente de Pachakutik ofendió por su condición física al anterior presidente y nadie dijo nada.

¿Está destinada la sensibilidad de vidrio a ejercerse solo en microhistorias, pero siendo incapaz de saltar a las grandes mareas de la historia, donde en definitiva los individuos pierden el cuerpo y el alma?