Columnas

Gobierno incompetente y mentiroso

En 2017, con el espaldarazo electoral de su preceptor y protector político, el caudillo de la RC , ascendió sospechosamente al poder con un índice de aceptación de 66 %, como Abdalá y Mahuad; cuándo concluyó su período registró 9,3 %. Este descenso estrepitoso, en picada, destaca la evaluación colectiva a su incapacidad, mentiras y mediocridad. Nadie puede negar que para el caudillo era su títere, quería ser el poder tras el trono. No hubo debate ideológico-programático como el que se produjo entre Don Buca y Roldós sino una ruptura formal con el vicepresidente Glas; incluso intentó que Patiño, Pabón y Hernández sean sus asesores presidenciales. Por eso hablamos de “ruptura en la continuidad” y sostenemos que fueron 14 años de cambios fondomonetaristas-empresariales y conservadores. De la administración Moreno se recordará su fracaso para enfrentar la pandemia del SARS-CoV 2, destacándose la ausencia de liderazgo, la improvisación e incapacidad para tomar decisiones de Estado y la corrupción imperante en la salud. Sobresale en la primera ola de COVID-19 Guayaquil, como epicentro regional y nacional de tan letal enfermedad, con alrededor de 14 mil muertos y el desborde general de los sectores sanitario y funerario de la urbe, descollando mundialmente las fotos de cadáveres abandonados en las calles. El gobierno siempre reaccionó tardíamente, mintiendo en las cifras y maquillando situaciones, como lo hizo múltiples veces el COE Nacional. Como consecuencia de las medidas económicas que le obligó el FMI, en su conocida carta de intención que solo busca el pago de las deudas externas, se encontraba la derogatoria de subsidios a los combustibles, que produjo las movilizaciones sociales de octubre de 2019. Moreno derogó el decreto pero aprovechando la pandemia, instauró un régimen de franjas oscilantes para el incremento de sus precios, que actualmente se torna en un dilema para el nuevo gobierno ante reclamos de transportistas urbanos o el estallido social por el aumento de las tarifas. 90,7 % desaprueba esta gestión gubernamental y no creyeron en su palabra 93,55 %; triste final de un mentiroso contumaz.