Columnas

Las guerras de las vacunas

"El capitalismo, carroñero y mortífero, se fortalece -incluso en época de profunda crisis global- y crece sobre el sufrimiento y muerte de seres humanos"

India y Sudáfrica presentaron una solicitud en la Organización Mundial del Comercio pidiendo se levanten las patentes y propiedad intelectual de las vacunas contra COVID-19 en octubre de 2020, que se encontraban en etapa final de aplicación colectiva para su aprobación, lo cual fue aceptado por su directora general, Ngozi Okonjo-Iweala, que argumentó que la legislación internacional aceptaba excepcionalmente levantarlas a través de mecanismos temporales de exención, por ser un caso excepcional -a nivel mundial hay alrededor de 134 millones de infectados, 76,2 millones de personas recuperadas y más de 2,9 millones de muertos, según base de datos de Johns Hopkins University, y con la economía mundial en crisis por efectos de la pandemia-; pero EE.UU. de Trump, la Unión Europea (UE), Reino Unido (RU) de Boris Johnson, Suiza, Israel de Netanyahu y otros países del norte bloquearon una resolución, hasta la actualidad, para que se pudiera producir libremente las vacunas en beneficio de toda la humanidad. El capitalismo, carroñero y mortífero, se fortalece -incluso en época de profunda crisis global- y crece sobre el sufrimiento y muerte de seres humanos. Su dios es el lucro sin escrúpulos. Hasta el momento solo está vacunado 4% de la población mundial, cuando según la OMS solo la vacunación masiva permitirá alcanzar la inmunización de rebaño. Sería muy grave y de gran irresponsabilidad a nivel mundial, una especie de genocidio, que se deje en manos de iniciativas privadas transnacionales, o del mercado, la gestión de la vacunación para todos. Se necesita una instancia conformada por los Estados, un mecanismo multilateral que gestione las tecnologías, la producción mundial, la conformación de un fondo financiero, la logística, entre otros factores. Ya se avizoran conflictos políticos y económicos por las vacunas como el de RU con la UE por el abastecimiento de AstraZeneca. O la diplomacia de las vacunas impulsadas por la Federación Rusa de Putin y la China de Xi-Jinping a nivel mundial. Urgentemente debe haber un acuerdo político para producir masivamente para cerca de 8 mil millones de personas.