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Diario Expreso Ecuador

A la voz del carnaval

Como no hay partidos políticos cumpliendo sus funciones, la escasa ciudadanía que poseemos tiene que organizarse para llenar ese peligroso vacío

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Tenían en las viejas Selecciones, que me gustaba leer de vez en cuando, una sección titulada: La risa, remedio infalible. Eran humor blanco, suave. Para hacer sonreír, no para reír a carcajadas.

Ahora que ando malanochado (cómo no estarlo con una guerra que puede ser observada por televisión hasta altas horas de la madrugada) pese a gentilezas recibidas por la generosidad del Colegio Médico del Guayas y el Círculo Militar, siento un desasosiego que hace algún tiempo no experimentaba. Es complicado tener buen ánimo cuando a la potencial gran crisis internacional que nos amenaza, debo sumarle el negativo espectáculo de una Asamblea Nacional a la que bien se haría en cruzarle la muerte.

No puedo aplicarme esta ocasión aquello de trabajar en serio sin tomarme en serio. Veo grandes riesgos para la República y no están las cosas para bromas pero, como no encuentro una salida confiable que no sea más de lo mismo, espero que el humor sea el remedio infalible y me acuerdo de que a la voz del el carnaval todo el mundo se levanta… Eso es lo que hay que hacer, que todo el mundo se levante. Somos ahora una sociedad de instituciones sordas y pueblos mudos. Si permitimos que esto continúe así, estamos fregados, con jota.

Si las instituciones son sordas y los pueblos mudos, los que tenemos espacios para decir estamos obligados a alzar la voz.

El mundo tiene que levantarse frente a la insolencia de Putin. Él está jugando al miedo. Tiene poder atómico para generarlo. Recuerda a Hitler y sus cohetes V2 que alcanzaban, con efectividad, blancos que estaban hasta a 320 kilómetros de distancia. El problema es que ahora no tenemos un Churchill pero sí hay ciudadanos con sentido de la dignidad y han alzado su voz condenando la invasión a Ucrania.

Igual cosas tenemos que hacer en el Ecuador. Reunir a los ciudadanos que puedan alzar la voz y decir alto y fuerte: paren el circo. Ojalá estemos a tiempo.

Cruzarnos de brazos sería traición a la patria. Como no hay partidos políticos cumpliendo sus funciones, la escasa ciudadanía que poseemos tiene que organizarse para llenar ese peligroso vacío.

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