Columnas

Los médicos, la cultura y la historia

Es urgente restablecer la competencia del Cecume en la gestión del Museo Nacional de Medicina: Eduardo Estrella’.

Conocen los lectores de Expreso del escaso apego de los ecuatorianos a los estudios históricos y menos todavía a la formación académica en esa trascendente rama del conocimiento. Sobre el tema escribe constantemente, con calidad de profesional en la materia, Guillermo Arosemena.

Los colegas médicos parecen ser la excepción a esta regla. En todo el territorio de la República hubo y hay médicos que superando la frontera de la historia de la medicina ecuatoriana, con que, en algunos casos iniciaron sus primeros pasos, continuaron con un exitoso transitar por la senda de la historia nacional. Mal haría a ese respecto en no citar a Pedro José Huerta, a Plutarco Naranjo o a César Hermida, médicos que produjeron textos fundamentales para el conocimiento del pasado, desde lo aborigen hasta bien entrada la república.

De esa especie fueron también Eduardo Estrella o Pancho Rigail. Con ellos, prematuramente fallecidos, y otros colegas trabajamos durante mi ejercicio del Ministerio de Salud en el rescate del viejo hospital San Juan de Dios, para luego cumplir el antiguo anhelo de tener un Museo de la Medicina. Después nos aglutinamos en el Cecume, a cuyo cargo quedó la gestión del Museo Nacional de Medicina Eduardo Estrella, institución dependiente del Ministerio de Salud; luego se conformó la Corporación Ecuatoriana de Escritores Médicos, que publica “escritos médicos contemporáneos” y ya va por el volumen cuarto, con grande y desinteresado esfuerzo de los colegas de Quito.

Ahora, razón por la cual me han solicitado que escriba estas líneas, el museo ha pasado al Ministerio de Cultura y, por tanto, los trabajadores que en él laboran, dependientes del Ministerio de Salud, no le hacen el menor caso a las directivas del Cecume, aduciendo que no tiene competencia para emanarlas.

Bueno sería que las autoridades competentes tomen cartas en el asunto, a fin de salvaguardar el escaso patrimonio médico que se ha podido recuperar y resguardar, dándole pronta y justa solución a la anómala situación actual.

Amanecerá y veremos. Desde muy cerca, Eugenio Espejo está mirando atentamente.