Columnas

La ciudad asíntota

En geometría, una asíntota se refiere a una línea recta que tiende a acercarse de manera continua e indefinida, aunque nunca a encontrarse, a una curva o función

Desde que Platón concibió a la República como una ciudad perfecta y políticamente organizada han sido múltiples los pensadores que han idealizado ciudades donde, en última instancia, se busca la felicidad de sus habitantes. Así lo hicieron Tomás Moro con Utopía; Tommaso Campanella en la Ciudad del Sol o Francis Bacon con la Nueva Atlántida, entre los siglos XVI y XVII. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVIII cuando Charles Fourier, desde una fuerte crítica al capitalismo, propuso los falansterios como comunidades agrícolas basadas en un modelo de vida colectiva en edificios de 400 familias, donde se compartirían las funciones sociales y las actividades productivas.

En el siglo XIX, Robert Owen llevó a la concreción estas ideas utópicas en las colonias obreras cooperativistas de New Lanark, Escocia, y New Harmony, Estados Unidos. Es poco conocida la carta suscrita por Vicente Rocafuerte en 1828, como representante de México, dando respuesta a Owen de su petición de que se le ceda Coahuila y Texas para el desarrollo de sus ideales socialistas utópicos. En esta, Rocafuerte decía: “… sus ensayos morales tienen por objeto abolir las rivalidades comerciales; los odios políticos y religiosos, fijar la paz por medio de la abundancia la que circulará en todos los rangos de la sociedad con la feliz aplicación del trabajo y de la industria, dirigida a las ciencias y progresos de la actual civilización… Yo sentiré que … aunque es muy hermoso, muy plausible y muy filantrópico en el papel, es inverificable en la práctica”.

En geometría, una asíntota se refiere a una línea recta que tiende a acercarse de manera continua e indefinida, aunque nunca a encontrarse, a una curva o función. Es la búsqueda de un ideal que sirve como referente, aunque inalcanzable. Al final lo que importa es siempre tener presente un referente utópico -la asíntota- que nos oriente. Como decía Eduardo Galeano: “la utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.