Columnas

Árboles y salud urbana

Hay investigaciones que demuestran que vivir cerca de espacios verdes puede mejorar la salud física y mental.

En el año 2010 la Organización Mundial de la Salud lanzó una campaña orientada a destacar el papel fundamental de la planificación urbana en la consecución de un siglo XXI saludable. La Organización hacía un llamamiento a las autoridades municipales, a los ciudadanos y a los promotores de una vida saludable, para que examinen atentamente las inequidades sanitarias en las ciudades y tomen las medidas oportunas para superarlas.

La FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ha definido algunos de los beneficios que una ciudad obtendría al incorporar masivamente árboles y áreas verdes, además de embellecer las ciudades: la colocación estratégica de árboles en zonas urbanas puede bajar la temperatura del aire entre dos y ocho º C; los grandes árboles son excelentes filtros para los contaminantes urbanos; los árboles regulan el flujo y mejoran la calidad del agua; un árbol puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año, secuestrar carbono y, en consecuencia, mitigar el cambio climático; los árboles colocados de manera adecuada en torno a los edificios reducen las necesidades de aire acondicionado hasta en un 30 %; los árboles proporcionan hábitat, alimentos y protección a plantas y animales, aumentando la biodiversidad urbana, entre otros beneficios. Además de que una superficie verde, por su capacidad de absorción, puede reducir significativamente las inundaciones. También hay investigaciones que demuestran que vivir cerca de espacios verdes puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo disminuyendo la tensión arterial alta y el estrés.

El nivel de ingreso de los habitantes de un barrio de una ciudad determina la inversión que se hace en infraestructura, espacio público y en áreas verdes, generando como consecuencia grandes desigualdades en la salud.

En ese sentido, se plantea, que atendiendo a los beneficios que los árboles generan para la salud de los habitantes de una ciudad, debería incorporarse el mantenimiento de las áreas verdes y el sembrar árboles como parte de las políticas públicas de salud.