La fiesta electoral

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La fiesta electoral

Finalmente, Abdalá, con cuatro juicios encima y con un grillete electrónico en su pierna, amenaza con postularse...

En efecto, la fiesta ha comenzado y los ecuatorianos, desde pelucones hasta proletarios, empiezan a gozar del espectáculo político guardándose los aplausos para cuando ya estén completos todos los binomios que participarán en los comicios de febrero del próximo año.

Ya que Jamil Mahuad decidiera dejarnos dolarizados, también decidimos “agringarnos” en su totalidad habiéndose establecido, igual que en “Gringolandia” las elecciones primarias para que cada partido escoja sin trampa sus candidatos por decisión democrática de sus afiliados. Así, pues, en este mismo mes de agosto tendremos ya el panorama despejado, sabiendo entre quiénes tendremos que escoger para constituir los poderes Ejecutivo y Legislativo.

El candidato presidencial más antiguo es el Guillo Lasso, quien quedó como tal al otro día mismo de las pasadas elecciones que perdió frente a Lenín. El banquero guayaco ha sido el primero en completar su binomio al escoger como compañero de fórmula a un médico morlaco residente en Quito.

Por su parte, el correísmo, que no podrá tener a su creador, Rafael Vicente, de candidato a la vicepresidencia (copiando el procedimiento que usó Cristina en el país gaucho) por culpa de quienes lo han llevado a varios juicios y le han aplicado una sentencia de ocho años de cárcel, según las redes sociales, la sorpresa que nos ofrece este sector que quiere repetir la “década ganada” es la de candidatizar a Xavier Lasso Mendoza, hermano del candidato de CREO, como para establecer un verdadero “enfrentamiento fratricida”.

En cuanto a la gente de ponchos y alpargatas, que han decidido por primera vez presentar un candidato indígena, están sumergidos en este momento en una confrontación entre la Conaie y Pachakutik, al querer imponer cada cual sus propios candidatos.

Y va también Alvarito, que vuelve por sexta vez al ruedo electoral, aunque tiene graves problemas que resolver al haber sido eliminado su partido AEA (Adelante Ecuatoriano Adelante) por el CNE.

Finalmente, Abdalá, con cuatro juicios encima y con un grillete electrónico en su pierna, amenaza con postularse, confiado en su condición de ser “el loco que ama”, que es lo que cree que va a convencer al electorado.