Los federalistas

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Los federalistas

Aquellos eran tiempos de un lamentable regionalismo - que funcionaba en ambas direcciones- a pesar de que el país necesitaba estar férreamente unido tras la firma del írrito Protocolo de Río de Janeiro, de 1941’.

Hace ya algún tiempo, me parece que a mediados del siglo pasado, años más, años menos, se dio en el Puerto Principal lo que podríamos llamar la fiebre del federalismo, estimulada por el virus del anticentralismo que nuestros hermanos de la Sierra interpretaron como regionalismo. La gente se interesó por el asunto en La Perla al considerarlo modernismo, tomando como ejemplo a grandes países (Argentina, Brasil, México, entre otros) y sobre todo a los EE. UU., aunque la izquierda y el liberalismo radical pudieran calificarlo como secuela del imperialismo. El entusiasmo por este sistema de gobierno fue tal que se creó un Partido Federalista, que funcionó con local propio en pleno centro de nuestra urbe y que contaba con un himno, y me parece recordar que con una bandera también. Aquellos eran tiempos de un lamentable regionalismo - que funcionaba en ambas direcciones- a pesar de que el país necesitaba estar férreamente unido tras la firma del írrito Protocolo de Río de Janeiro, de 1941. Tal regionalismo se daba por una geografía que nos divide, aunque muchos lo juzgan (y lo siguen juzgando) como una maravilla natural porque le da a un pequeño país una hermosa variedad de paisajes y climas. Como producto de tal enfrentamiento se decía, por ejemplo, que “los manabas eran los serranos de la Costa y los ambateños, los costeños de la Sierra. Felizmente, pasando los años ese antagonismo ha venido desapareciendo, el cual había crecido además estimulado por los campeonatos nacionales de fútbol, con selecciones provinciales, que fueron suspendidos para siempre cuando en 1949, en el Estadio Capwell, el partido final terminó a balazos, con muertos y heridos. Ahora existe una estimulante unidad regional, tal vez por formas más modernas de comunicación. Serranos, costeños, orientales e isleños nos sentimos una misma y muy unida familia y el regionalismo es rechazado de plano como una falencia del pasado que no se debe repetir. El PSC ha renovado las posibilidades del federalismo. Veamos si prospera esta idea que fue exteriorizada por el líder de esta agrupación política creada para darle un rostro más agradable a la derecha y que se hizo poderosa en Guayaquil gracias a la labor de Febres-Cordero. Si prospera debe comenzar por un referéndum nacional que imponga el sistema de autonomías provinciales.