Finalistas y sus planes
Independiente de quién nos gobierne, se deberá enfrentar problemas comunes como son la Inseguridad, el bajo crecimiento económico
Un buen amigo me pidió una opinión de los finalistas y aprovecho para hacerle un ‘copy paste’ para hoy. Luisa González: exasambleísta y funcionaria pública del Gobierno de la Revolución Ciudadana, persona de confianza del expresidente Correa, con bajo reconocimiento público, que necesitó ser acompañada en la papeleta por Andrés Arauz, candidato presidencial de anterior proceso electoral. La posibilidad de ganar en la segunda vuelta luce al día de hoy como muy remota. Sus ofrecimientos de campaña están vinculados con el retorno de Correa, descuidando hacer planteamientos para atraer votación fuera de su voto duro, que otra vez se mostró sobre el 30 %. La idea de volver a la época 2007-2017 en que “todo estaba bien” no logró nuevos adeptos, en especial con los jóvenes.
Riesgos en su potencial gobierno: el acceso a financiamiento como el más importante. Los siguientes años continuarán con elevados déficits fiscales y necesitará deuda. Las dos fuentes principales son multilaterales y bonos. Para ambos se necesita al FMI y la Lista 5 está muy lejos de lograr ese acercamiento. Ante la dificultad de acceder a fuentes de financiamiento, podrían intentar pasar leyes que les permita tomar fondos del BCE para orientarlos al gasto. El Impuesto a la Salida de Divisas en enero se ubicará en 2 % y podrían pedir un incremento para evitar una baja de liquidez local. En función de la desesperación y cambios legales que se planteen, la población podría evaluar qué hacer con sus recursos mantenidos en la banca. La suma y acumulación de los problemas señalados previamente podrían acarrear la pérdida de moneda como consecuencia de una crisis bancaria. Como alternativa, para evitar ese desenlace indeseado, puede hacer uso de impuestos patrimoniales y otros que les permita “recaudar de los ricos”.
Con la nueva composición de la Asamblea será difícil pasar leyes que compliquen el normal desenvolvimiento monetario que termine afectando a empresas y población.
Daniel Noboa fue asambleísta, tiene 35 años y corre por dos partidos ajenos a su pasado político familiar (lista 4 del hermano del expresidente Moreno y 35 de Alianza PAIS, ahora con nuevo nombre, alejados del “correísmo”). Fue una gran sorpresa electoral y logra mejorar su conocimiento en el debate y su posterior repercusión en redes sociales ante un electorado mayoritariamente joven.
Riesgos de su gobierno: no mezclar experiencia con juventud al momento de armar sus cuadros que podría demorar la curva de aprendizaje; no contar con una base política propia y tener que ceder puestos de dirección relevantes, lo que implicaría atraso en tomar acciones hasta adecuarse al manejo del país, en especial la respuesta de la burocracia. Podría intentar acercarse al FMI para lograr financiamiento optando por el ajuste, lo cual hará atrasar el inicio de la recuperación de la actividad económica.
La cercanía con el sector empresarial relajado que podría participar activamente en gobierno y mantener cercanía en toma de decisiones sería su mayor fortaleza.
Independiente de quién nos gobierne, se deberá enfrentar problemas comunes, como son la inseguridad, el bajo crecimiento económico, un elevado déficit fiscal y mayores presiones de gasto en función de las promesas de campaña, adicionales a las normales de salud y educación.