Fausto Ortiz | 2026: crecer sin rebote
El próximo año se presenta sin efecto rebote: lo que se logre en crecimiento reflejará lo que seremos capaces de generar
En la balanza, las buenas cifras de comercio exterior, el crecimiento económico y las reservas internacionales no alcanzan a equilibrar el desencanto que generan la inseguridad y la falta de empleo.
Un nuevo año siempre abre la oportunidad de alcanzar las metas que nos propongamos en lo personal, empresarial o como país.
En lo macro, las buenas noticias llegaron de la mano del sector privado y de circunstancias sobre las cuales no ejercemos control.
Superar los cortes de energía dependió de una mejor preparación y de un estiaje mucho menos severo que el de 2024.
El buen momento del cacao, por su aumento de precio y producción sostenido por más de dos años, permitió cerrar el año superando los 4.500 millones de dólares y consolidarse con claridad como el segundo producto de exportación, detrás del camarón, que apunta a superar los 8.000 millones.
La estadística oficial confirmará además a banano y minería en el pelotón principal con otros 8.000 millones en conjunto.
El año terminó con crecimientos de 3,4 % y 4,3 % en los dos primeros trimestres. Para el tercero, el Indicador de Actividad Económica Mensual del Ecuador (IMAEc) anticipó un 2,3 %, con lo cual el promedio de los tres primeros trimestres se ubicó en 3,3 %. Se debe esperar un 5 % en el último trimestre para poder alcanzar la previsión de 3,8 % del BCE para 2025.
Las ventas de enero a septiembre crecieron 7,7 % frente al mismo período del año anterior. Octubre registró un incremento anual de 11,8 %. Esto podría llevar a que, al cierre de diciembre, se superen los 224 mil millones de dólares, un 7,9 % más que en 2024, en línea con el crecimiento real de la economía.
El próximo año se presenta sin efecto rebote: lo que se logre en crecimiento reflejará lo que realmente seremos capaces de generar.
El BCE proyecta apenas un 1,8 %, equivalente al promedio de los últimos diez años (2016-2025). Si seguimos haciendo lo mismo -financiar al Estado recargado en el IESS, acumular atrasos, usar la liquidez de empresas públicas, tomar deuda de muy corto plazo, ejecutar baja inversión pública y reducir el peso de salud y educación-, con seguridad obtendremos los mismos resultados mediocres de la última década.
El sector privado entiende que el buen momento hay que construirlo.
En el cacao, el precio podría buscar pronto un nivel de largo plazo, ligeramente inferior al actual. Por ello es necesario investigar opciones para aprovechar la capacidad ampliada de producción exportable. Con seguridad ya se adelantan proyectos que permitan vender con valor agregado, acorde con la calidad de nuestro producto. Lo mismo ocurre en el banano: las amenazas se enfrentan mejor con investigación y reacción rápida.
Las opciones del sector público no son amplias, pero sí claras: promover un entorno favorable para la inversión extranjera directa, ampliar plazos de financiamiento, ejecutar obra pública y plantear alternativas que fortalezcan salud, educación y seguridad. Solo así podremos abandonar el estancamiento que, aunque nos cueste verlo, ha caracterizado nuestro crecimiento económico reciente.