Columnas

Rabos de paja

"Para que surta efecto la extinción de dominio, debe comprobarse, entre otras, la existencia de bienes de origen injustificado"

Resulta impresentable que personas presas por haber desvalijado las arcas del Estado a beneficio personal, salgan en libertad a disfrutar de lo robado, sin que el Estado ecuatoriano haya recuperado un centavo de lo saqueado. Esa es nuestra realidad, mientras el procurador general del Estado recopila documentación de los bienes mal habidos traspasados a testaferros, los delincuentes piden salir en prelibertad por haber cumplido el 40 % de alguna pena en la cárcel, porque el insólito artículo 698 del Código Integral Penal otorga a los delincuentes este tipo de beneficios.

La Asamblea Nacional, que no representa a nadie, con honrosas excepciones, tiene que reivindicar en algo todo el dinero que los ecuatorianos les hemos pagado en salarios por no haber hecho nada bueno para el país, por ello resulta urgente y prioritario que el presidente de la Asamblea, en lugar de estar de la ceca a la meca por ser candidato para la reelección como asambleísta, coloque esta misma semana la fecha para el segundo debate del proyecto de Ley Orgánica de Extinción de Dominio.

Esta es una ley fundamental en la lucha contra la corrupción, para que el dinero robado por los corruptos regrese a las arcas públicas y que con ello el Estado deje de sacarnos a los ecuatorianos decentes, honestos y trabajadores dinero del bolsillo con más impuestos. Para que surta efecto la extinción de dominio, debe comprobarse, entre otras, la existencia de bienes de origen injustificado, que son aquellos “que no corresponden razonablemente a los ingresos de su titular o representan un incremento sin sustento en su patrimonio”. Con ello se facilitará quitarle los bienes a los testaferros de funcionarios públicos, que llevan una vida ostentosa, que no se compadece con los ingresos que perciben.

Los ciudadanos estaremos atentos a la aprobación de esta ley, y tendremos el ojo puesto para identificar a los que se ausenten o voten en contra de este proyecto, buscando cuidar sus rabos de paja, por lo que los castigaremos en las urnas, donde muchos de estos se juegan su reelección.