Institucionalización

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Institucionalización

Con esta miopía política, difícilmente encarrilarán al Ecuador hacia el desarrollo que otros países considerados del tercer mundo lograron con procesos de institucionalización profundos, que los llevaron a ser considerados como naciones desarrolladas.

Los gobiernos de turno en el Ecuador agotan sus fuerzas, enfoque y dedicación a los temas inmediatos de coyuntura; exclusivamente, se preocupan por apagar los incendios, sin detenerse a establecer un programa de largo plazo que establezca un verdadero y factible plan de desarrollo nacional.

En lugar de tener la visión de cómo queremos vernos en los próximos 20 años, se preocupan de negociar paralizaciones y acordar con los acólitos de turno para sostener en ciertas posiciones de poder a quienes les son consecuentes con sus intereses coyunturales. Con esta miopía política, difícilmente encarrilarán al Ecuador hacia el desarrollo que otros países considerados del tercer mundo lograron con procesos de institucionalización profundos, que los llevaron a ser considerados como naciones desarrolladas.

Necesitamos transformar nuestro sistema educativo mediante el análisis de los procesos más exitosos en el planeta, para adecuarlos a nuestra cultura, desarrollarlos e implementarlos, para impregnar en las nuevas generaciones del Ecuador ese ADN que nos lleve a pensar diferente y votar mejor, pues solo con una población mayormente educada podremos pensar en la imprescindible institucionalización del Ecuador. Sin educación, los gobernantes de turno se mantendrán reinaugurando el país de gobierno en gobierno, pretendiendo cada uno reinventarse para parecer mejor que el predecesor. Sin esa institucionalización perdemos por completo, con cada cambio de mando, la curva de aprendizaje, experiencia y avances que se logran durante el ejercicio del poder. Solo la población educada vota por líderes honestos y debidamente capacitados, y no por los corrientes conspicuos demagogos bailarines. Solo con una población educada tendremos elecciones de alto nivel, en que los ciudadanos escojamos la mejor opción sin dejarnos conquistar por cualquier populista, que mediante ofertas pomposas y vacías pretenda hacerse con el poder. Sin educación no avanzaremos; nos mantendremos postrados en la afrenta del subdesarrollo. Menos viajes, fotos, evasión y “abc”, y más recursos a la educación.