Cuellos blancos

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Cuellos blancos

Muchos creemos que el presidente es un hombre honesto, pero también es necesario que se rodee de gente honorable

En Ecuador, a propósito de su primer año de gobierno, el presidente recuerda una de sus promesas fallidas, la de “exponer y hacer pagar impuestos a los evasores”. Enhorabuena que recuerde que no solo tenemos que pagar tributos los formales de buenas costumbres, y por ello, la carga tributaria para los que sí cumplimos nuestras obligaciones es abrumadora. El gobierno debe transparentar esas situaciones sospechosas alrededor de las declaraciones y pago de impuestos, pero no solo para los adversarios políticos, sino también para sus amigos, aliados y colaboradores, para que el buen ejemplo comience por casa. Al respecto, Naciones Unidas insiste en que la evasión fiscal en América Latina es un obstáculo para la recuperación de la crisis del coronavirus; de ahí la urgencia de que los gobiernos implementen políticas públicas, que busquen mitigar y sancionar este delito. Pero por acá, un año después, solo estamos cargados de más impuestos los que sí los pagamos.

En entrevista con diario Expreso, el primer mandatario afirmó que esa promesa “no está en el aire”, y que ya van a crear “un sistema de recaudación de impuestos precisamente que detecte a esas personas de alto perfil, de una vida acomodada, pero cuyo pago de impuestos no corresponde. Hay gente con autos de lujo que alardean en fotos, pero por su pago de impuestos no tendrían ni para una bicicleta.”

Empiecen con su círculo íntimo, sus funcionarios, los asambleístas; revisen dónde viven, el nivel de vida que ostentan, el valor de sus casas en urbanizaciones exclusivas y a nombre de quienes están, no sea que encuentren que la mayoría de ellas están a nombre de compañías, testaferros o hijos menores de edad, que no tienen los recursos para tener ese tipo de propiedades.

Muchos creemos que el presidente es un hombre honesto, pero también es necesario que se rodee de gente honorable, que no robe, coime, extorsione, ni les tape las cochinadas a los delincuentes de cuello blanco, por favores o conveniencia. El poder es efímero y debe usarse, adecuada y efectivamente para el bien común.