Más circo que pan

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Más circo que pan

Pan y circo al pueblo, pero en Ecuador más circo que pan

Desfilan los precandidatos para la contienda electoral. Los partidos y movimientos políticos cometen los mismos errores del pasado y lastran sus listas con gente sin experiencia. Tenemos de todo, faranduleros, comentaristas deportivos, misóginos, exfuncionarios públicos que no pagan impuesto a la renta, ilustres desconocidos, empresarios por los que quizás ni sus trabajadores voten, figuretis que porque tuvieron su minuto de exposición se creen elegibles, en fin, muy escasa calidad en las listas para las próximas elecciones.

Por otro lado, la sobrepoblación de candidatos es preocupante. Un ejemplo es lo que sucede en la capital, donde es tal la cantidad de aspirantes a la alcaldía que dispersarán la votación de tal forma que el que se alce con esa dignidad lo haga con un mínimo porcentaje, dando pie a que regrese algún populista de la década pasada, que podría venir con grillete incluido. Felizmente están a tiempo para que los noveleros declinen sus candidaturas y den paso a quienes vale la pena apoyar para rescatar a Quito de las nefastas administraciones.

Me dediqué a lo mío y empecé a descartar a aquellos por quienes no votaré. No lo haré por quien sea afín al Gobierno, porque nos han demostrado falta de control contra la corrupción y desconocimiento de la cosa pública. No tienen empatía con su pueblo, cero recursos y nulas políticas públicas a favor de la mujer, y cargaron de más impuestos a la clase media mientras otros los evaden. No votaré por misóginos, oportunistas, ni advenedizos para liderar mi provincia, donde el crimen y la delincuencia nos tienen atrincherados en las casas para que no nos maten en las calles. No votaré por los “alza manos”, ni por los “dizque” empresarios que no privilegian el desarrollo de nuestro país.

Los medios de comunicación deben presentarnos los perfiles de cada candidato para que, con responsabilidad, podamos elegir bien a nuestras autoridades y no nos equivoquemos de nuevo con gente inexperta o corrupta, que no busca sino enriquecerse a costa del pueblo ecuatoriano.

Pan y circo al pueblo, pero en Ecuador más circo que pan.