Columnas

La dosis correcta

"...es que si finalmente dejamos todo en manos del gobierno, ya sabemos cómo va a terminar el cuento: vacunas robadas, otras expiradas, otras almacenadas en granizados de menta, y todo caótico como de costumbre"

Acá, como era de esperar, se han armado todos los rollos que podían armarse por las vacunas contra el COVID.

Hay -principalmente- tres vacunas aprobadas. Y nos hemos ido por la más cara y por la más difícil de transportar y conservar.

La vacuna de Pfizer tiene una eficacia de aproximadamente 95 %, cuesta alrededor de $ 40 (las dos dosis necesarias). Se debe transportar y conservar a 70 grados centígrados bajo cero y se puede almacenar a esta temperatura hasta seis meses.

La vacuna de Moderna tiene una eficacia de también aproximadamente 95 %, cuesta alrededor de $ 65 aproximadamente (las dos dosis). Se debe transportar y almacenar a 20 grados centígrados bajo cero y se puede conservar a esta temperatura también seis meses, pudiendo mantenerse en refrigeración normal (de 2 a 8 grados centígrados) hasta por treinta días.

La vacuna de Oxford, en cambio, tiene una eficacia aproximada del 70 al 90 %, cuesta alrededor de $8 (también ambas dosis). Basta con que sea transportada y almacenada en refrigeración normal (de 2 a 8 grados centígrados) y se puede conservar a esa temperatura por seis meses.

En marzo debería estar aprobada la de Johnson & Johnson, con la particular ventaja de que requiere una sola dosis, con efectividad de alrededor del 60 % y con un costo aproximado de $ 10.

La mejor vacuna, en realidad, es la que te puedas inyectar. La eficacia “relativamente baja” de las de Oxford y la de Johnson & Johnson puede aparentar ser una desventaja a primera vista. Pero no lo es en realidad. Para tener una idea más clara al respecto, hay que poner las cosas en perspectiva: la efectividad de la vacuna contra la influenza es del 40 al 60 %, y contra el sarampión está bordeando el 90 %. Hemos vivido con vacunas mucho menos efectivas que aquellas que protegen de la enfermedad en esos rangos. Las del COVID, en eso, no son diferentes. Cualquier porcentaje de protección que bordee el 60 o 70 % se considera fundamentalmente un éxito. Porque incluso si algunos de los inoculados contrajere la enfermedad, el simple hecho de que la mayoría resulte protegida es una gran ventaja, pues ayuda concluyentemente a la inmunidad de manada o de rebaño, que terminará logrando que el virus no se propague con tanta facilidad, hasta que termine siendo mejor controlado.

Según The Economist, países como Ecuador, no recibirán las vacunas en el número necesario hasta tarde en el 2022. Y es que si finalmente dejamos todo en manos del gobierno, ya sabemos cómo va a terminar el cuento: vacunas robadas, otras expiradas, otras almacenadas en granizados de menta, y todo caótico como de costumbre.

Es sumamente fácil criticar cuando lo hacemos mirando desde lejos; cuando poco o nada está en juego. La diferencia es que ahora sí, puede costarte la vida.

¿De dónde quieres que venga la vacuna? ¿Quién quieres que te garantice la eficiente y responsable conservación y transporte de aquel producto manipulado genéticamente que te vas a inyectar dos veces en el cuerpo para protegerte del COVID? ¿Quisieras dejarlo en manos de los corruptos de siempre?... ¿o esta vez no, porque literalmente puede estar en juego tu vida?

Es diferente ver los toros desde cerca, ¿no?... Bueno, el domingo entras al ruedo.