Geraldine

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Geraldine

Después de leer y escuchar cómo usas los espacios disponibles para amplificar un mensaje antiderechos, me quedo preocupada. No me malinterpretes: creo en la libertad de pensamiento, pero de allí a desinformar hay un gran trecho.

Geraldine, hablas desde la ignorancia y el privilegio, mientes sobre las cifras, no puedes argumentar nada con bases legales y no muestran voluntad de consenso.

El problema no es lo que, como persona, piensas y defiendes. El problema es por qué accedes a un cargo en el que estás obligada a representar a todos los ecuatorianos y no lo haces.

Me preocupan profundamente los filtros que se aplicarán en las siguientes elecciones. Sabemos que la mayoría de los cuadros llegan a la Asamblea porque votamos por un partido y no por un rostro. Confiamos en que habrá filtros, pero con los asambleístas actuales están fallando.

¿Cuál es la responsabilidad del partido sobre la gente que lleva a la Asamblea? ¿Cuál es el acompañamiento cuando ya están ahí?

Los funcionarios deben conocer los derechos de las personas, leer la Constitución y ser capaces de dejar de lado sus dogmas en favor del bien común. No pueden apelar a su libertad de conciencia porque no están allí para defender sus intereses.

Sé bien que hoy el señor Nebot no es un funcionario ni ejerce cargo público alguno. Sin embargo, su opinión tiene un peso indiscutible en las filas del Partido Social Cristiano y no puedo creer el perfil de representantes que nos ofrecen.

¿Con qué tipo de candidatos irán a las siguientes elecciones? ¿Es el discurso antiderechos la postura del partido? Si no es así, no se entiende por qué no hay un pronunciamiento suyo -o del PSC- al respecto. Las palabras de ciertos asambleístas avergonzarían a cualquier líder de su estatura democrática.

Estas líneas podrían servir no solo para Nebot, sino para los líderes y lideresas de Pachakutik, UNES, CREO, ID y los independientes. Necesitamos que quienes nos guían hacia el futuro sean capaces de respetar la diversidad, de argumentar, de sostener un debate sólido. Merecemos dejar de sentirnos decepcionados de los políticos.