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Charli D’amelio o cómo salir adelante

"Cualquiera puede ser su propio jefe, solo necesita un teléfono celular y ganas de salir adelante"

Las redes sociales y la globalización han trasformado al mundo, eso es innegable. La pandemia mundial ha destruido muchos negocios e industrias, pero también ha generado nuevas oportunidades en plataformas ajenas a las personas de más edad.

Todos hemos escuchado de Tik Tok, la ‘app’ china contra la que Donald Trump ha luchado durante los últimos meses para declararla ilegal en Estados Unidos. Recientemente, Microsoft compró la licencia. 

Lo más interesante de esta plataforma es que ha permitido a miles de personas generar ingresos de una forma rápida y desde la comodidad de su casa. Podría hablarse de un fenómeno parecido al de YouTube de la última década, pero en esta plataforma con videos de menos de un minuto, una chica de 16 años se ha vuelto millonaria: Charli D’amelio. 

Según reporta la revista Forbes, gana más de 4 millones de dólares al año y cuenta con más de 100 millones de seguidores en esta red social, más seguidores que habitantes en países como Colombia, Ecuador y Perú juntos. Sin embargo, esa misma viralización de la información y la conectividad que han generado su éxito, provocaron que perdiera un millón de seguidores y diversos contratos publicitarios por un revés imprevisto. En un video subido a YouTube se puede ver cómo ella y su también famosa hermana Dixie critican a su chef personal por ponerle caracoles a una paella que se iban a servir con su familia y un invitado.

Este hecho invita a reflexionar sobre el comportamiento que tenemos las personas en las redes sociales y cómo un comentario desafortunado en un momento puntual puede traer serias consecuencias en el futuro próximo. No hay que olvidar tampoco las declaraciones de Mark Zuckerberg en el Congreso de los Estados Unidos sobre la futura vigilancia y verificación que deben ejercer los estados sobre las redes sociales.

Existe en todo caso algo muy rescatable y es que una joven de 16 años de edad manda un mensaje muy claro a la juventud mundial: no hace falta tener un título universitario para conseguir un trabajo. Cualquiera puede ser su propio jefe, solo necesita un teléfono celular y ganas de salir adelante.