Columnas

La ética

Hay que recuperarlos con medidas como las tomadas por Lasso, y que los padres de familia eduquen a sus hijos con apego a la moral y la ética

El presidente Guillermo Lasso, como uno de sus primeros actos de gobierno dictó un Código de Ética Gubernamental para que sea cumplido por los servidores del Estado. Obedece esta brillante iniciativa a que la sociedad ecuatoriana vivió diez años en los que a título o pretexto de hacer una “revolución” en el país, se festinaron millones de millones de dólares mediante la práctica efectuada por altos, medianos y bajos servidores del Estado, de actos de corrupción, todos reñidos contra las más elementales normas de ética. La ética estudia la moral y determina cómo deben actuar los miembros de una sociedad. Se define como la ciencia del comportamiento humano.

Este Código de Ética dictado por Lasso debe ser adoptado por toda la administración pública para que sea una política de Estado y de esta manera se cumplan las normas constitucionales que sustentan la ética como basamento o piedra angular de las gestiones públicas, para vivir en una sociedad democrática y libre de corrupción.

La ética no solamente debe implantarse para los servidores de toda la administración pública, sino para todos los estamentos de nuestra sociedad, pues tan corrupto es el funcionario público que ejecuta actos de corrupción contrarios a la ética y que pisan el terreno del delito, como el particular que coadyuva, insinúa y lleva a cabo actos encaminados a que la corrupción se consume. Cuando de corrupción se trata siempre están juntos el corrompido y el corruptor, el que pide y el que da, el que ofrece y el que recibe lo indebido. De allí entonces que el gobierno de Lasso ordene que en escuelas y colegios se enseñe nuevamente a los niños y jóvenes moral, urbanidad, ética, materias que fueron eliminadas del pénsum por el correísmo, con claras intenciones de no formar ecuatorianos morales y éticos.

En el Ecuador se han perdido los valores morales y éticos. Es verdad. Hay que recuperarlos con medidas como las tomadas por Lasso, y que los padres de familia eduquen a sus hijos con apego a la moral y la ética.