Cartas de lectores

Sobre la situación de Balao y el predio Hacienda Santa Rosa

En calidad de propietario de la Hacienda Santa Rosa, me veo en la necesidad de aclarar y dar a conocer la verdad sobre esta agrupación denominada Asoprosarba y su ‘modus operandi’, para intentar despojarme de manera ilegal de la posesión de un predio que ha pertenecido a la familia por más de 48 años. El predio, ubicado en San Carlos, jurisdicción del cantón Balao, provincia del Guayas, fue adquirido mediante escritura pública de compraventa en 1972.

En julio de 2017 fuimos víctimas de un proceso administrativo fraudulento de presentación de títulos, puesto que, violentando nuestro derecho constitucional a la defensa, se lo tramitó sin ningún tipo de citación y/o notificación a sus legítimos propietarios, con la intención de despojarnos de nuestra propiedad. Presentamos un recurso extraordinario de revisión ante el Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca (Magap), en Quito, y se resolvió reconocer la legítima propiedad a la familia Pereira. Hoy somos nuevamente víctimas. El 21 de agosto de 2019 acudimos nuevamente al Magap por ser la autoridad competente, presentando la correspondiente denuncia por invasión.

Se resuelve el 10 de diciembre de 2020 declarar con lugar la denuncia, ordenando el desalojo. Tales son los alcances de este grupo de invasores, que ahora intentan que sea declarado “tierra ancestral”, alegando una falsa posesión por parte de “comuneros” ante una inexistente “Corte Nacional de Justicia Indígena”.

Con una breve revisión del informe emitido por el arqueólogo encargado de la inspección, constatamos que: los hallazgos no son recientes, los objetos expuestos son “piezas sin contexto”, constituidos en su mayoría por réplicas y que se hallaron nada más que fragmentos que aún deben ser investigados.

Como legítimos propietarios del predio seremos siempre respetuosos y seguiremos los lineamientos estatales.

El proceso por desalojo se vio detenido por la pandemia. En este tiempo, los INVASORES se dedicaron a devastar el predio, amedrentando e intimidando a nuestros trabajadores.

No somos los únicos afectados en la zona, Balao se ha convertido en un foco de conflicto por culpa de grupos invasores que se aprovechan de los incautos, pidiendo sumas de dinero semanal a cambio de terrenos que no les pertenecen, para luego botarlos si no pueden cumplir con los pagos.

César Eduardo Pereira Torres