Cartas de lectores

Implicaciones de un cambio al federalismo

Los buenos servicios para el pueblo y los recursos que estos generen también.

Los dirigentes de los partidos políticos de Guayaquil cuando se saben cuesta abajo en las encuestas le pierden sabor a la política y comienzan hablar de autonomía, independentismo, federalismo, gobierno o poder autonómico, lo que equivale según ellos a una nueva era de progreso. ¿Han pensado profundamente en las graves implicaciones que ocasionaría una situación que renueva los cimientos de la república dentro de un Estado plenamente establecido? No se puede hablar de un cambio radical a la ligera; las demás provincias podrían seguir la corriente separatista o independentista a fin de lograr más recursos monetarios para sus obras en beneficio de sus conciudadanos. Antes de deslumbrarse por los pros se deben tener en cuenta los contras. El optimismo da buenos resultados cuando se presentan las condiciones y para eso hay que prepararse de manera sensata. La provincia del Guayas no tiene propiedad sobre lo fundamental en que se basa una economía: recursos energéticos, sean estos renovables o no renovables. A lo mejor ilusoriamente vamos a pensar que de darse una de cualquiera de las formas autonómicas que se pretenden realizar, vamos a conseguir energías baratas. No. Estas nos serán vendida al precio de vecino rico por las apremiantes e imprescindibles necesidades que tenemos de ellas para nuestro desarrollo. Oteando así la situación, se torna el federalismo o como se llame, una utopía. Poner los pies en la tierra y validar lo que reza en la Constitución. Art. 1.- El Ecuador es un Estado Constitucional de derecho y justicia social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada. (Fin del primer párrafo). Esos principios tenemos que respetar y hacerlos respetar. Hacer hincapié en el término de la descentralización y que esta sea económica, procurando su plena vigencia, sin que su manejo sea por medio de fundaciones. Los buenos servicios para el pueblo y los recursos que estos generen también.

César Jijón Sánchez