Cartas de lectores | ‘Habeas corpus’, abuso de los delincuentes

El sentenciado que está en la cárcel, que recibe tres alimentos diarios, atención médica general y los medicamentos

Los ecuatorianos recibimos con satisfacción que un juez haya negado la pretensión de un delincuente de alta peligrosidad, quien, por enésima ocasión recurre al trillado cuento de la ‘enfermedad’, para dejar la cárcel e ir a un hospital. Hubiera sido un error satisfacer ese írrito pedido, pues el tal delincuente, como sabemos, tiene una alta propensión a escapar. fin era huir de la justicia.

Frente al rotundo fracaso, sus ‘compañeritos’ amenazan con recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, olvidándose que precisamente dichos derechos fueron pisoteados a los miles de damnificados de las provincias de Manabí y Esmeraldas, al atracarse las donaciones nacionales y extranjeras que solidariamente se recolectaron para paliar tanto sufrimiento de nuestros compatriotas.

El sentenciado que está en la cárcel, que recibe tres alimentos diarios, atención médica general y especializada y los medicamentos, debería pensar en él y en su familia, y acogerse al beneficio de la delación eficaz, pues para nadie es extraño que al haber manejado áreas estratégicas, presuntamente deben existir otros individuos que lucraron del poder, incluyendo a quien le delegó tantas funciones.

Cabe recordar las sabias palabras de Sócrates: “La humanidad está compuesta de dos tipos de personas: los sabios que saben que son tontos y los tontos que se creen sabios”.

Víctor Terán