Guerra a drogas, pobreza y descontrol en colegios y hogares
Hay que dar la guerra, pero a la droga en todos sus niveles, a la pobreza y al descontrol en colegios y hogares.
Eliminando la tabla de porte de drogas bajará la criminalidad. Los colegios deben suscribir contrato con los padres para que la expulsión sea inmediata caso se compruebe acoso, procacidad verbal o visual de sus estudiantes en redes, o porte de drogas, incluido alcohol. Reformando la ley de servicio público y eliminando puestos políticos de libre remoción que potencian discrecionalidad en la asignación de contratos y puestos, bajará la corrupción.
El Banco del Estado debe invertir más en los barrios pobres. Debe normarse para que empleados públicos y privados teletrabajen lo más que se pueda, o cerca de su residencia, sin tiempos muertos de transportación, aumentando las horas en los hogares.
Las guerras -de cuya crueldad poco se topa en textos educativos- son “una categoría muy especial de violencia, porque es colectiva, directa, personal, intencional, organizada, institucionalizada” (Van der Dennen, 1986).
Hay que dar la guerra, pero a la droga en todos sus niveles, a la pobreza y al descontrol en colegios y hogares.
Diego F. Valdivieso Anda