Cartas de lectores | ¿Venezuela libre?

Aunque queda mucho por hacer, tras décadas de persecución, hoy se vislumbra una luz para el futuro de esta noble nación

El 3 de enero quedará en los anales de la historia como el día en que el mundo fue testigo de la captura de Nicolás Maduro. Como partidario de un país libre y soberano que merece un mejor destino, no puedo estar más contento con estos acontecimientos. Han sido años de desgracia para Venezuela desde que Hugo Chávez asumió el poder, aprovechando el descontento social y dando paso, con el tiempo, a un narcoestado marcado por la persecución de opositores, adoctrinamiento ideológico, control de las Fuerzas Armadas y de las instituciones públicas, y niveles de corrupción escandalosos. Todo ello provocó una de las mayores migraciones forzadas de la región, con millones de venezolanos abandonando el país, dejando una profunda ruptura familiar y un estado fallido. Este modelo fue lamentablemente imitado por otros países latinoamericanos mediante cambios constitucionales, captura institucional, corrupción y división social, dejando una estela de pobreza sin precedentes. Los problemas económicos y sociales se hicieron cada vez más evidentes: altos niveles de pobreza, inflación descontrolada, revisiones monetarias, desempleo masivo y el surgimiento de ‘dinastías’ que se apropiaron de los recursos petroleros, sumiendo a la población en el miedo y la falta de libertad.

La alegría de este día es incomparable, aunque debe asumirse con cautela. Si se concreta una transición con Edmundo González como presidente legítimo, habrá que observar la posición de figuras clave del régimen. Aun así, la libertad de Venezuela no será sencilla: no basta con sacar a un dictador, sino desmantelar una estructura corrupta de más de 25 años, depurar Fuerzas Armadas, cuerpos policiales, servicios de inteligencia y desactivar a los colectivos paramilitares que intentarán desestabilizar el proceso. Aunque queda mucho por hacer, tras décadas de persecución, miles de muertos y detenidos, hoy se vislumbra una luz para el futuro de esta noble nación. Venezuela merece un mejor destino y, finalmente, podrá escribir su historia lejos del chavismo y del socialismo del siglo XXI.

Venezuela libre.

Jorge Calderón Salazar