Cartas de lectores | Tras el carnaval, ceniza, incertidumbre y esperanza
El país enfrenta la realidad cotidiana: corrupción, inseguridad, violencia, delincuencia organizada y narcotráfico
Durante el carnaval, la ciudadanía vivió una transformación de la festividad: de celebración familiar a un espectáculo musical con turistas en poblados rurales, centros urbanos y playas. Detrás de estas fiestas estuvieron alcaldes, prefectos y autoridades nacionales buscando réditos políticos, haciendo que el carnaval adquiera un marcado tinte partidario y populista.
En medio del festejo, el Gobierno aprovechó para impulsar dos leyes urgentes: la reforma al Cootad para la eficiencia del gasto de los GAD y la ley de fortalecimiento de minería y energía. Además, el Consejo de Participación Ciudadana y el Consejo de la Judicatura maniobraron para reemplazar la presidencia de este último y continuar con la selección del fiscal general del Estado.
Tras el carnaval, el país enfrenta la realidad cotidiana: corrupción, inseguridad, violencia, delincuencia organizada y narcotráfico. En estas condiciones se decidirán asuntos críticos como el juicio político a Mario Godoy, la sucesión en el Consejo de la Judicatura, la aprobación de leyes urgentes, cambios políticos en Guayaquil, y las relaciones internacionales con Colombia, EE.UU. y la influencia de China.
Tras dieciocho años, las ‘anormalidades’ se han vuelto parte de la ‘normalidad’, mientras el Gobierno sigue políticas alineadas con EE.UU.
La salida requiere superar viejas prácticas políticas de autoritarismo, concentración de poder, manipulación de la justicia, control social y mediático, neoliberalismo, extractivismo y abandono de la economía campesina.
Se propone fortalecer organizaciones ciudadanas y movimientos ecológicos, apoyar fiscales y jueces independientes, promover veeduría y consultas comunitarias, y consolidar la participación juvenil y comunitaria. Además, se sugiere la creación de una comisión de salvación nacional plural, ética y democrática para asesorar en políticas públicas y mediar consensos, junto con el apoyo de medios de comunicación para potenciar iniciativas ciudadanas autónomas.
Carlos Castro Riera