Cartas de lectores: Rodrigo Borja Cevallos, el estadista
Con este relato quiero rendir homenaje al amigo, al estadista y al gran presidente
A Rodrigo Borja Cevallos pude conocerlo como presidente y ser humano desde muy cerca. En su gobierno me encargó el sector de telecomunicaciones por cuatro años, al nombrarme gerente general del Instituto Ecuatoriano de Telecomunicaciones, Ietel, con rango de ministro, una relación directa con él y la clara misión de romper el monopolio estatal para crear una estructura que permitiera que el sector aportara positivamente al desarrollo del país. Gracias a su visión y permanente apoyo, pudimos lograr que la Procuraduría General del Estado determinara a la concesión como un proceso de contratación totalmente legítimo.
Basados en ello y en la necesidad de modernizar el sector, trabajamos para que se implantara una nueva Ley de Telecomunicaciones, la cual permitió romper el monopolio, separar el sector de la radiodifusión y televisión, eliminar el Ietel como Empresa Estatal, crear la Superintendencia de Telecomunicaciones como ente regulador y controlador, y permitir que empresas privadas puedan recibir concesiones para prestar servicios en competencia con empresas estatales. Gracias a ello desde 1993 el Ecuador dispone del servicio de telefonía móvil con dos empresas privadas (Claro y Movistar) y la estatal CNT. Igual en los servicios de internet, donde compite la estatal con cientos de empresas privadas.
Todo lo señalado ha permitido que en el país se creen miles de trabajos.
Los logros señalados fueron posibles gracias a la visión de futuro y la comprensión del problema del presidente Rodrigo Borja Cevallos. El sector telecomunicaciones es el único sector estratégico liberado en el país y con participación libre de la empresa privada.
Hago esta descripción porque creo que el país debe conocer la actuación positiva y silenciosa de un hombre que amó intensamente a su patria, logrando cosas como la señalada desde la alta investidura de presidente constitucional de la República.
Con este relato quiero rendir homenaje al amigo, al estadista y al gran presidente.
Marcelo López Arjona