Cartas de lectores | El final de la agenda globalista
Los entes internacionales creados para velar por los derechos humanos convirtieron el Derecho de Gentes en Derecho de Estado
En el siglo XVI la Escuela de Salamanca sentó las bases de los Derechos Universales del Individuo. Este orden jurídico emanó del derecho natural como Derecho de Gentes (el ‘Ius gentium’, Romano). Así nacieron las garantías universales a gozar de nacionalidad, libertad y propiedad. Además se instituyó la inviolabilidad de las embajadas. Los derechos son universales y no pueden ser limitados por fronteras ni derogados por leyes soberanas de países, estados, patrias ni coartados por credos, religiones o ideologías. Por desgracia, los entes internacionales creados (tras la II Guerra Mundial) para velar por los derechos humanos (ONU, OEA, etc.) convirtieron el Derecho de Gentes en Derecho de Estado, infiltrados por una retrógrada agenda de control ideológico. Así se volvieron cortesanos de regímenes totalitarios (castro-chavismo, ayatolas de Irán o terroristas palestinos) permitiendo atrocidades de lesa humanidad con la soberanía y la no intervención como coartada. EE.UU. dejará de financiar estas inútiles burocracias de pompa y cóctel. Nace un nuevo orden mundial tras el fin de la agenda globalista.
Paúl Tapia Goya