Cartas de lectores | Desatinos de las tasas de basura

Las tasas de recolección deben evaluarse de acuerdo al pago ‘por uso’

Los desaciertos de las tasas de basura, ocasionados por la falta de conocimiento de las autoridades municipales para encontrar la fórmula correcta y su aplicación, demuestran un castigo para la ciudadanía al aplicarlas directamente a las tarifas de agua, ya que existe una gran diferencia entre una tarifa y una tasa, resultando absurda su metodología: no permite establecer los parámetros correspondientes que distribuyen los costos en la recolección clasificada de desechos, aumentando el riesgo de enfermedades y la contaminación del medio ambiente; y la negación a crear fuentes de trabajo que deben nacer del reciclaje y que protegerían la salud de los ciudadanos. Las tasas de recolección deben evaluarse de acuerdo al pago ‘por uso’, donde se considera un costo estimado por tonelada, lo que al final no sería un desembolso mayor de $ 5.00 (cinco dólares) por hogar. El sistema debe comenzar por la recolección en los hogares, centros comerciales e industriales, clasificando los desechos que van a reciclaje, los de creación de energía eléctrica y por último los sobrantes que van a vertederos. El cálculo del servicio debe incluir salarios de los empleados, costo del equipo y el combustible, peso promedio de la basura, considerando los tamaños de los recipientes preestablecidos, cargos por servicios orgánicos y sólidos. El Ministerio del Medio Ambiente en conjunto con el Ministerio de Salud, emitirían un acuerdo interministerial, estableciendo los códigos de colores, volumen, tipos de desechos reciclables, sólidos y líquidos, residuos orgánicos, tales como alimentos y de jardín, que se convertirían en alimentos para animales domésticos y abonos para plantas y árboles. Llantas usadas, que al momento son focos infecciosos de enfermedades tropicales, se convertirían en suelas para zapatos, alfombras, reencauchadoras y material de mezcla con pavimento, cuyo efecto daría mayor elasticidad, durabilidad y menor resquebrajamiento al pavimento; vidrios, baterías y pilas que al tratarse aisladamente protegen las fuentes de agua; y por último piezas y elementos de computadoras, rescatables a través de un ‘deshuesadero’. El acuerdo obligaría a la creación de grandes centros de recolección en cada cantón. Los municipios y consejos provinciales al hacer la recolección vigilarían su cumplimiento. Una vez establecido el sistema se puede crear la tabla de tasas de recolección de basura.

Julio César Palacio Barberán