Cartas de lectores | Ante infamias: la ley, no restringir la libre expresión

Sea cual fuere la verdad, el instructivo contenía despropósitos como la acreditación y selección de medios

Haya sido por la protesta y presión mediática independiente, nacional e internacional, o por iniciativa institucional, las Fuerzas Armadas (FF.AA.) han dejado sin efecto la aplicación del Procedimiento de Acreditación, Evaluación y Gestión Estratégica de Medios de Comunicación para los eventos organizados por las Fuerzas Armadas. Se aclaró que el documento remitido por el comandante general a los jefes de las tres ramas (Terrestre, Aérea y Naval) fue preparado en el marco del conflicto armado interno para su revisión y eventuales observaciones. Es decir, no está vigente, aunque podría aplicarse más adelante.

De la aclaración se desprende que el documento fue filtrado sin autorización expresa, aunque cabe pensar que pudo difundirse como globo de ensayo para medir la reacción mediática, política y ciudadana. Sea cual fuere la verdad, el instructivo contenía despropósitos como la acreditación y selección de medios; advertencias sobre comunicadores considerados perjudiciales; un procedimiento interno de evaluación de medios y su línea editorial; fichas de control para medios no afines; e indicadores cuantitativos y cualitativos.

Según el Comando Conjunto, el documento no vulnera la libertad de expresión ni restringe el trabajo periodístico, pues buscaba fortalecer la seguridad de instalaciones, personal y asistentes, así como la confidencialidad de las operaciones. Es correcto que las FF.AA. tengan un régimen especial de privacidad, pero regular el trabajo de medios y periodistas puede interpretarse como un atropello a la libertad de prensa y de expresión y, con ello, a la democracia que se afirma se vive en Ecuador.

Corresponde al presidente de la República, comandante en jefe de las FF.AA., impedir cualquier intento de menoscabar la labor de medios y periodistas. Debe ordenar que las acciones de las FF.AA. sean transparentadas, especialmente ante sospechas o denuncias graves. Así, los ecuatorianos estarán debidamente informados. Cuando haya acusaciones sin pruebas, infamias o calumnias, el camino es la ley.

Jorge A. Gallardo Moscoso