Cartas de lectores | Ante el suceso trágico de la muerte del profesor politécnico

Si las autoridades asumieran sus responsabilidades, al menos disminuirían los hechos criminales que hoy comentamos

Hemos querido escribir este artículo especial, no solo por el deceso del profesor politécnico Víctor Hugo Estrada Jara, quien perdió la vida de la manera más vil e insensata, mientras visitaba -junto a sus familiares- la exhibición de monigotes en zonas apartadas del suburbio guayaquileño, el último día del fatídico año 2025.

También me decidí a comentar este hecho criminal para condenar la muerte violenta de un ser humano, excolaborador de una prestigiosa institución académica que, con sus altos y bajos, está posicionada en el ‘ranking’ mundial de universidades.

Durante mis 27 años como comunicador institucional de la Espol, hoy jubilado, me correspondió informar el deceso de ex rectores, profesores y estudiantes, porque son acontecimientos que no se pueden ocultar. Como dice el argot popular: “No se puede tapar el sol con un solo dedo”.

De ahí que, más allá de identificar a los culpables del terrible homicidio en plena vía pública, aunque no haya estado bien alumbrada, sí se puede señalar a quienes directa o indirectamente son responsables del estado de violencia que se vive en el país, condenándonos a ser considerados uno de los más violentos del mundo.

A pesar de la guerra al crimen organizado decretada por el Gobierno Nacional, con la participación de la Policía y las Fuerzas Armadas, los resultados no son los esperados por la ciudadanía. Se combate a un monstruo de mil cabezas en medio de la pobreza masiva y, además, los organismos de justicia no cumplen plenamente su papel sancionador dentro del marco legal.

Asimismo, las autoridades provinciales y municipales miran para otro lado cuando se organizan eventos de concurrencia masiva -artísticos, deportivos o barriales- sin advertir a los asistentes que tomen precauciones, ni acordonar los recintos con seguridad permanente. Tampoco se difunden comunicados en medios de comunicación sobre los horarios más seguros para concurrir, a fin de proteger a niños, adultos y ancianos, muchos de ellos en sillas de ruedas.

Si las autoridades asumieran sus responsabilidades, al menos disminuirían los hechos criminales que hoy comentamos con profunda empatía por los caídos.

Paz en la tumba del profesor politécnico y solidaridad con sus familiares.

Francisco Medina Manrique