Arremetida orquestada
No conocen la ley de causa y efecto
Estamos viviendo una creciente ola de violencia que ‘coincidentemente’ está a la par del juicio político al presidente de la República. Cuando un grupo de asambleístas pregonaba que en un juicio político se podía utilizar cualquier causal, se referían, indudablemente, a este caos y su intención era utilizar como causal el “caos social” que impera. Para todos es claro que cuando se dejó la puerta abierta a cualquier persona a nuestro país se facilitó el ingreso de tirios y troyanos, entre los cuales hubo y hay narcotraficantes que durante 10 años hicieron de las suyas sin ningún control en las fronteras, ni investigación interna. Los dejaron actuar a sus anchas, por complicidad o ingenuidad. Los incidentes en las cárceles, los atentados entre grupos delincuenciales y con explosivos, y las matanzas colectivas no son simple coincidencia; son orquestadas por quienes quieren crear caos para tratar de obtener apoyo a su afán de derrocar al Gobierno. Allí están los UNES, Conaie y algunos asambleístas tránsfugas haciendo uso de sus conexiones ‘non sanctas’ para alborotar el ambiente y crear sensación de inseguridad, miedo e incertidumbre, mientras los interesados peroran que “durante una década no hubo estos desmanes carcelarios ni esta barbaridad callejera”. No conocen la ley de causa y efecto, no razonan que cuando se los deja en completa libertad, los delincuentes están tranquilos; cuando sus negocios prosperan, no tienen por qué protestar. Las protestas y caos surgen cuando se ven amenazados, afectadas sus actividades y cuando sus bolsillos sufren. Solo antipatriotas pudieron crear las condiciones para que estas actividades nazcan, crezcan y progresen, a vista y paciencia de gobiernos contemplativos, por complicidad o miedo al monstruo que crearon.
José M. Jalil Haas