
Yuliana Ortiz: “En Ecuador el afrodescendiente es visto como el enemigo interno”
Un diálogo sobre la realidad de la población afro en Ecuador con la escritora y activista esmeraldeña, nacida en Limones
Luego de publicar ‘Fiebre de carnaval’ en 2022, Yuliana Ortiz Ruano ha tenido la bendición de acompañar la novela en un largo recorrido a través de diferentes países del mundo.
En ese camino ha podido no solo presentar y profundizar en su obra, sino también compartir conversaciones y experiencias con lectores, editores y colegas, ganando, más que seguidores, amigas y amigos.
Esta novela, su ópera prima, incluso ha sido traducida al inglés, italiano y portugués, lo que demuestra la fuerza de su narrativa y su voz.
Justo antes de su viaje a Puerto Rico para participar en la Cumbre Internacional de Afrodescendencia 2026, evento organizado por la escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres, contactamos a Yuliana Ortiz para que nos contara las experiencias vividas en estos recorridos junto a 'Fiebre de carnval'.
Sin embargo, lo que inició como un diálogo sobre literatura, terminó desembocando inevitablemente en la situación de precariedad y abandono que vive la población afro en Ecuador.
Se trata de una realidad tan cruda y violenta, que la escritora esmeraldeña, nacida en Limones en 1992, no duda en compararla con las crueldades cometidas incluso en la propia Sudáfrica durante el apartheid del siglo pasado.
Usted sostiene que a diferencia de países como Colombia o Brasil, nuestro país nunca abrazó con orgullo su herencia afro.
En Ecuador se abraza la cultura afro, su música y su gastronomía, pero excluyendo al negro.
Considera que Ecuador es uno de los países más racistas.
Yo cuando leo novelas sobre Sudáfrica y el apartheid, veo que se parece mucho a Ecuador. Y es raro porque en Ecuador se supone que no hubo un apartheid legal.
¿En qué sentido?
Para mí, las lógicas de la división de castas y de razas están tan marcadas, que veo un parecido muy fuerte con Sudáfrica. Colombia también se parece mucho a Sudáfrica en ese sentido. Pero creo que Colombia ha intentado subsanar eso a través de leyes y espacios donde se aplica realmente el deseo de encuentro entre comunidades.
Algo que no ve en Ecuador.
En Ecuador, también por los 10 años que ya vamos a tener de gobiernos de derecha, creo que hay un retroceso muy grande en esa intención de juntarse.
Muchas veces esta desunión se ve incluso dentro de la propia comunidad afrodescendiente. Pero también hay casos que muestran que la comunidad ha sabido responder a ese odio no necesariamente con más odio.
Hay un poema de Concepción Evaristo que dice “ellos acordaron matarnos, nosotros acordamos no morir”. Creo que el mismo hecho de estar vivos indica que hubo una comunidad presente que nos cuidó y que no permitió nuestra muerte.
Y en un contexto de conflicto armado interno en Ecuador, la precariedad de la población afro se vuelve más crítica.
Cuando el gobierno dice ‘conflicto armado interno’, lo que hace es generar una narrativa de que la gente que vive en los barrios (marginales) es una amenaza. Usualmente las personas que viven en espacios barrializados son afrodescendientes. También hay gente chola, mestiza, pero en su gran mayoría afrodescendientes. Y eso genera un enemigo interno, que en Ecuador es el afrodescendiente.
Un discrimen fomentado por el propio Estado.
Porque sabemos por dónde sale la cocaína: a través de un proceso mucho más complejo y más empresarial, no necesariamente a través de la gente que está en los barrios. En ese sentido, sí siento que en Ecuador hay un retroceso. Un retroceso con políticas raciales, económicas, sociales, de género. Creo que lo de los niños de Las Malvinas dio una alerta importante. Una alerta que igual no se la tomó como tal.

Yuliana, en su obra usted narra situaciones de violencia, pero también de resistencia ante esa violencia. No se trata de victimizarse...
Sí, sí, pero de todas formas es importante entender que uno es víctima más allá de si uno se siente o no como tal. Sí es importante decir que hay personas que están siendo víctimas del sistema. Y yo me enfoco en los afrodescendientes porque es la comunidad que más conozco.
Porque es la comunidad en la que ha vivido.
Sí me parece importante dar cuenta de que más allá de cómo nos sintamos, hay una violencia que está permeando nuestro territorio. Una violencia de despojo, una violencia de explotación, de contaminación.
Esmeraldas ha sufrido cinco décadas de derrames petroleros.
No quiero que mi obra sea entendida como si yo solo celebro la cultura y la resistencia, sino que también doy cuenta de que hay un límite también en las resistencias. Lo que está pasando ahora en Ecuador, en Esmeraldas, con todos los derrames de petróleo, la movilidad forzada. ¿Hasta cuándo el Estado va a seguir despojando a la comunidad por petróleo, por minerales, por recursos que no llegan a nosotros?
La resistencia no basta.
En Esmeraldas hasta el 2022 había puertas de madera que daban a la calle. Yo llevaba a mis amigos a Esmeraldas y se quedaban sorprendidos de cómo la gente estaba siempre en las veredas. Nadie te asaltaba. Y luego en el 2022 todo cambió de manera radical. Por la ocupación militar y también porque el Estado deja baldío ese territorio, de manera que ahora por ahí pasa la droga.
Las traducciones
Cada idioma tiene sus propias características, su musicalidad y cadencia, lo que hace que llevar un texto de una lengua a otra sea una tarea compleja. Más aún considerando la riqueza del lenguaje de ‘Fiebre de carnaval’, con un marcado protagonismo del habla coloquial esmeraldeña y el lenguaje familiar.
La traducción al portugués la realizó Larissa Bontempi, nacida en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú. Ella viajó hace años a Esmeraldas y Quito, así que conocía el entorno, un factor importantísimo al tratar de mantener el espíritu de la versión original en español.
La versión en inglés (foto) estuvo a cargo de Madeleine Arinivar, estadounidense radicada en Quito, lo que le permitió también tener un acercamiento más íntimo con la novela. Y la traducción al italiano la trabajó Marta Rota Núñez, quien fue la única que no pudo visitar Ecuador, pero se mantuvo en constante contacto con la autora, que le enviaba fotos de su localidad, para que Marta se hiciera una idea más fiel de los escenarios descritos en la obra.
Con las tres traductoras se mantuvo en constante contacto, para resolver sus dudas e inquietudes, en un trabajo compartido a la distancia.

En la Cumbre Afro 2026 en Puerto Rico
El lunes 16 de marzo, Yuliana viajó a Puerto Rico para participar en la quinta edición de la Cumbre Internacional de Afrodescendencia 2026 (Cumbre Afro), que se extendió hasta el viernes 20.
El evento se lleva a cabo en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y es organizado por la escritora y profesora universitaria Mayra Santos-Febres, referente de las letras en el Caribe.
Se trata de un evento anual para presentar ponencias e investigaciones en artes afrodescendientes, caribeñas y africanas, que concita a la diáspora afro y a estudiosos del tema. “La primera vez que asistí fue en el 2024”, recuerda Yuliana. “Aprendí muchísimo, pude ver la bomba y plena en vivo, conocer los lugares como el asentamiento negro Loíza”, sitio clave en la herencia africana en Puerto Rico.
Aparte de leer sus poemas, presentará el proyecto que realizó el año pasado con mujeres de la Trinitaria y otros barrios, quienes a través de talleres relataron sus historias, escribieron poemas e incluso hicieron trabajo de fotografía, lo que derivó en el libro ‘Re-escribir la isla; re-habitar el tránsito: Autohistorias de mujeres barrializadas y de Isla Trinitaria’, que recoge precisamente toda esta producción. Yuliana fue la directora del proyecto y la responsable de la labor de compilación y edición del libro.
Nueva novela
Tras ‘Fiebre de carnaval’, Yuliana inició la escritura de su nueva novela, que terminó el año pasado y espera que vea la luz en 2027. “Estamos viendo qué editorial la publica. Es muy diferente a ‘Fiebre’, porque empezaron a surgir muchísimos personajes y tuve que cambiar la voz narrativa. Y es mucho más larga también”, explica.
Al igual que en su ópera prima, en este nuevo proyecto su universo e imaginación van hacia Esmeraldas, “sobre todo, Limones, que está a dos horas a Centroamérica en lancha. Limones está conectado con el Caribe y con África. Me parece sumamente interesante”.
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