'Mi nombre es Sara', una realidad bellamente contada

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'Mi nombre es Sara', una realidad bellamente contada

La historia de la chica judía polaca de 13 años tiene una buena calificación por parte de nuestra crítica. Ya está en cines

Mi nombre es Sara
Mi nombre es SaraCortesía

Mi nombre es Sara está basada en un hecho real y Steven Oritt la dirige a buen ritmo y gran montaje hasta lograr un filme lleno de suspenso, con la habilidad suficiente para mostrar un ejército inmoderado, incompetente y de trato inhumano. A esto le añade un clima de sospecha y un quebranto de las relaciones humanas que aumenta el pesar de este largometraje. También es ejemplo de lo que una persona hará con tal de sobrevivir, al coraje y determinación que les permita adaptarse a cualquier situación por el solo hecho de salvaguardarse en un mundo que se desintegra. Aunque a veces esto la lleve a convertirse en una película demasiado explicativa.

Muchas cintas se han afirmado, y se basarán, en lo vivido o experimentado en el cruel Holocausto judío, accionar que fuese provocado por Adolfo Hitler y sus lacayos, pero este filme guarda una tensión que va aumentando silenciosamente, eficazmente y gracias al guion que suscribe David Himmelistein se llega a sentir verdadera intranquilidad por cada frase o palabra que surja de la banda sonora. El prólogo es convincente.

El reparto, desconocido en nuestro medio, tiene -justamente- esa ventaja, pues el espectador tendrá libre su mente y podrá conceptuar mejor las actuaciones porque a su mente no llegarán recuerdos de filmes en que ellos hubiesen actuado, entonces las caracterizaciones alcanzan más pureza, son más concluyentes, especialmente la de la Surowy. Analicen la secuencia en que ella debe persignarse, si lo hace mal… demostrará que es judía y que su destino se alteraría en un campo de concentración y por lo tanto… su exterminio.

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La fotografía es de una efectiva simpleza, no brillan los colores, tan solo poseen el matiz de la vida.

Así, este drama biográfico muestra lo que realiza un ser humano para evitar la muerte y jugársela hasta robando identidades. Y al ver lo ocurrido el público terminará admirando la historia con desasosiego.

El argumento

Ucrania, corre 1942 y los nazis la ocupan sanguinariamente, son los años de la Segunda Guerra Mundial. Sara (Zusanna Surowy), de 13 años, es una polaca-judía que ha visto asesinar a sus padres. La chiquilla, sola y angustiada, encuentra refugio como niñera en casa de Nadya (Michalina Olszanka) y Pavlo (Erik Lubos), granjeros a los cuales afirma ser cristiana ortodoxa, no judía. Al descubrir que la pareja esconde oscuros secretos ideará todo lo posible para guarecer su identidad. En la espinosa ruta tropezará con Iván (Pawell Królico), Grisha (Piotr Nariewski) y Moishe (Konrad Cichon).

Calificación: ****