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Diario Expreso Ecuador

violencia entre estudiantes

Las peleas colegiales en Guayaquil: una vieja rivalidad bajo una nueva amenaza

Padres de familia y comerciantes relatan cómo las disputas entre estudiantes han escalado y qué ocurre alrededor de los planteles

Agente policial custodia el ingreso de estudiantes a un colegio en el norte de Guayaquil.

Agente policial custodia el ingreso de estudiantes a un colegio en el norte de Guayaquil.ÁLEX LIMA

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Lo que debes saber

  • Peleas entre estudiantes de colegios del norte de Guayaquil revelan supuestos hechos delictivos como venta de droga.
  • Según señalan padres de familia, hay grupos que se han formado y que comenten actos delictivos.
  • Corren por las calles, se enfrentan a golpes y, en algunos casos, cargan piedras, palos, correas o tijeras, como ocurrió hace pocos días en la avenida Carlos Luis Plaza Dañín.

Marcan territorios, son agresivos y causan desmanes en las calles. Al igual que las grandes organizaciones criminales, algunos de estos grupos tendrían sus propias reglas y, según testimonios recogidos por EXPRESO, su economía estaría relacionada con la venta de droga ‘H’.

La diferencia es que no son adultos: son menores de edad, muchos de ellos vestidos con uniformes de instituciones educativas.

(Te puede interesar: Padres alertan sobre ataques entre estudiantes al salir de clases en el norte de Guayaquil)

Corren por las calles, se enfrentan a golpes y, en algunos casos, cargan piedras, palos, correas o tijeras. Suelen aparecer después de las 13:00 y, en cuestión de minutos, convierten la avenida Carlos Luis Plaza Dañín, norte de Guayaquil, en escenario de violentas riñas entre estudiantes a menos de tres kilómetros del Cuartel Modelo.

La pelea más reciente ocurrió el miércoles 2 de septiembre y volvió a poner sobre la mesa una rivalidad que lleva años entre alumnos de dos colegios vecinos (uno ubicado a aproximadamente 165 metros del centro policial y el otro, a unos 200 metros). Sus uniformes -azul marino con amarillo y blanco con verde oscuro- se han convertido en una señal de bandos enfrentados.

Padres de familia que también estudiaron en instituciones públicas reconocen que estos enfrentamientos no son nuevos, pero aseguran que ahora existe preocupación por el posible trasfondo de las riñas y su alcance entre los menores de edad.

Antes se daban golpes y hasta ahí quedaba, cada uno se iba a su casa”, recuerda Patricio (nombre protegido), quien es padre de un alumno.

Sin embargo, cuenta que actualmente escucha, entre estudiantes de distintos cursos, referencias a venta de drogas, disputas territoriales y grupos que, según lo que ha oído, tendrían presencia dentro y fuera de los colegios.

Peleas por disputas entre grupos

Según los testimonios recogidos por EXPRESO en la zona donde han ocurrido los enfrentamientos, antes se hablaba de grupos como Los Kangri y Los Rebeldes. Después de la pandemia, comenzaron a escucharse otros nombres, entre ellos ‘Puerta 10’, ‘Los 12’ y ‘C30’.

Patricio y su esposa, Gloria (nombre protegido), sostienen que las peleas podrían estar relacionadas con disputas entre estos grupos. El nombre ‘Puerta 10’, por ejemplo, lo vinculan con una de las entradas del Cementerio General, en el centro de Guayaquil, donde -según lo que han escuchado- algunos adolescentes se reunirían para agredirse o repartir droga.

Los padres temen que detrás de las agresiones exista también un intento por captar o mantener a menores de edad dentro de determinados círculos.

Gloria relata, además, episodios que le han contado compañeras de su hija. Según esas versiones, en los buses algunas estudiantes habrían sido insultadas, amedrentadas o despojadas de sus pertenencias por alumnos de otros colegios. La pareja también menciona haber escuchado sobre la presunta venta de droga 'H' y de pastillas que serían colocadas en bebidas de otros estudiantes.

Violencia estudiantil, una puerta de entrada a conductas delictivas

Nelson Yépez, experto en seguridad, señala que las peleas entre estudiantes de colegios rivales no son nuevas y que este tipo de enfrentamientos se ha trasladado, con el tiempo, a distintos puntos de la ciudad.

Según el especialista, lo preocupante es que la violencia puede convertirse en una puerta de entrada hacia conductas delictivas. Considera que un adolescente que se acostumbra a este tipo de situaciones podría posteriormente tener mayores dificultades para alejarse de ellas.

Estudiantes caminando cerca a un colegio en el norte de Guayaquil.

Estudiantes caminando cerca a un colegio en el norte de Guayaquil.ÁLEX LIMA

También advierte sobre la posibilidad de que estos entornos sean aprovechados por grupos delictivos para captar jóvenes. "Esto es un caldo de cultivo (…). Se vería como una iniciación, ya sea para delinquir de forma independiente (o en un GDO)”, sostiene.

Para el experto, una de las respuestas debe ser fortalecer la “cultura de seguridad” desde la sociedad civil. Esto implica educar a los padres para que puedan orientar a sus hijos y conocer dónde están, con quiénes se relacionan y qué actividades realizan.

Amenazas o presión para defender al colegio

La psicóloga infanto-juvenil Liliam Ochoa explica que la adolescencia es una etapa de transición en la que los jóvenes buscan nuevas experiencias y reciben una fuerte influencia de sus pares.

En el caso de colegios con una rivalidad histórica, Ochoa señala que los antecedentes pueden generar una predisposición entre los estudiantes. Incluso menciona que, en algunos casos, los alumnos mayores pueden transmitir estas dinámicas a los menores mediante procesos de iniciación, amenazas o presión para defender al colegio.

A su criterio, el riesgo aumenta cuando un adolescente no enfrenta consecuencias negativas por sus actos y, por el contrario, la experiencia termina reforzando la conducta violenta.

Controles durante la salida de los estudiantes de sus colegios

Los estudiantes de una de estas instituciones salen en distintos horarios. Los de básica terminan alrededor de las 12:00, mientras que los de bachillerato culminan su jornada cerca de las 12:40. Aun así, algunos llegan a sus casas mucho después.

Esto se terminaría si hubiera más control sobre los hijos”, consideran Patricio y Gloria, quienes también manifiestan que existen padres que defienden o son 'cómplices' de la mala conducta de sus hijos.

Los padres también cuestionan los controles dentro de las unidades educativas. Afirman que se han realizado requisas en las que, según su relato, se han encontrado armas blancas, como ‘matachanchos’, pero aseguran que posteriormente algunos de esos objetos habrían sido devueltos a los estudiantes.

Aunque a la salida suelen haber camionetas o motos de la Policía al pie de las instituciones, los estudiantes buscan otros puntos para reunirse.

Para Ochoa, el acompañamiento familiar no debería terminar cuando el adolescente empieza a movilizarse solo. Considera importante que los padres sepan a qué hora salen sus hijos, cuándo llegan a casa, con quiénes se relacionan y qué actividades realizan.

La psicóloga también considera necesario fortalecer los filtros y la comunicación entre las instituciones educativas y las familias. "La realidad es que nosotros como sociedad estamos dejando la etapa de la adolescencia demasiado en soledad”, afirma.

Peleas entre colegiales se toman las calles del norte de Guayaquil

Moradores del sector donde están ubicados estos planteles aseguran que los enfrentamientos ocurren al menos una vez por semana, en plena avenida Plaza Dañín.

Hace unos 15 días, María (nombre protegido) aseguró haber visto a un estudiante con una herida en la cabeza después de una pelea. “Siempre vienen gritando y se pelean en media calle, no les importa nada”, relata.

Ella y su esposo también dicen haber visto a estudiantes fumando o consumiendo bebidas alcohólicas en el parque Sagrada Familia, en la ciudadela Kennedy.

Ambos tienen una hija en una de las escuelas del sector y aseguran haber escuchado que estudiantes de estos colegios estarían intentando captar a otros menores.

Según los testimonios recogidos, algunos enfrentamientos se coordinarían a través de redes sociales, mediante grupos de WhatsApp o desafíos realizados durante transmisiones en vivo de TikTok.

Jorge (nombre protegido), comerciante de la zona, afirma que las riñas se han intensificado durante el último mes. También asegura haber visto que, en ocasiones, los muchachos son acompañados por personas adultas que no pertenecerían a las instituciones educativas. “Nosotros tratamos de dispersarlos para alejarlos”, cuenta.

Su principal preocupación es que alguno de los enfrentamientos termine afectando a un transeúnte. Durante las últimas semanas, dice haber escuchado con frecuencia los gritos de ‘Puerta 10’ y ‘Puerta 12’.

Estudiantes revisan los celulares de otros alumnos

Rosa (nombre protegido), madre de familia de un estudiante, recuerda que el año pasado su hijo fue abordado por un grupo de muchachos, que vestían uniforme del otro colegio, cuando caminaba por los alrededores del plantel para tomar un bus.

Según relata, le habrían pedido su celular para esculcar el contenido del aparato. “Ellos revisan fotos, fondos de pantalla o en qué grupos de WhatsApp están”, cuenta.

A partir de esa revisión, sostiene, los estudiantes determinarían si una persona pertenece o no a determinada banda y decidirían si la agreden.

Rosa y su esposo, José (nombre protegido), aseguran que, por temor a nuevos enfrentamientos, prefieren acompañar a su hijo cuando sale de clases. “Nosotros mismos lo venimos a ver por eso”, afirma José*. “Yo estudié aquí, pero antes no era así”.

La rivalidad entre estudiantes cambió con el tiempo

Carmen (nombre protegido), comerciante cercana a los dos colegios, sostiene que el problema viene de años atrás, pero considera que después de la pandemia la situación se agravó. “Esto ya había, pero desde la pandemia comenzó a degenerarse”, lamenta.

Aunque asegura no haber escuchado directamente sobre venta de drogas entre estudiantes, pero recuerda la aparición de distintos grupos vinculados con los planteles.

Según su versión, ‘Puerta 10’ habría surgido entre estudiantes de uno de los colegios alrededor de 2010. Con el paso de los años, el grupo habría extendido su presencia al otro instituto, donde algunos de sus integrantes continuaron sus estudios después de graduarse.

‘Los 12’, en cambio, recibirían ese nombre por la cantidad de integrantes que originalmente conformaban el grupo, aunque posteriormente habría aumentado y también tendría presencia entre en las dos unidades educativas.

De ‘C30’, Carmen asegura haber escuchado recién este año. A su parecer, sus integrantes intentarían desplazar a los grupos anteriores.

La comerciante afirma que existen estudiantes que incluso vigilan el paso peatonal ubicado frente al colegio y que impedirían que alumnos del colegio rival crucen por ese punto. Si lo hacen, asegura, podrían ser agredidos.

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