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Diario Expreso Ecuador

Pereza constitucional

Ver la forma como ahora la CC elabora una interminable lista de casos de “manifiesta improcedencia” es la más fiel expresión de negligencia y hasta de vagancia

La actual Corte Constitucional ya, ni siquiera, se pueden distinguir de la ‘Corte cervecera’, lo que tampoco era la gran cosa, pues la vara estaba tan abajo que ello equivalía a volar por el subsuelo.

La actual Corte Constitucional ya, ni siquiera, se pueden distinguir de la ‘Corte cervecera’, lo que tampoco era la gran cosa, pues la vara estaba tan abajo que ello equivalía a volar por el subsuelo.Archivo Expreso

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Cuál será el afán de la gente de bregar para llegar a la Corte Constitucional (CC), amononando las hojas de vida y presentándose al concurso para decir cosas que, luego, no harán ni por equivocación. Porque ningún candidato a la CC te va a decir que le va a coger la fatiga de entrada y que, para evitar que un caso ingrese a su despacho, lo va a inadmitir con cualquier cuento. Tampoco te va a decir que se va a pasar la Constitución por salva sea la parte, solo porque no le gusta tal o cual disposición y que, para ello, va a escribir páginas de paja pura para saltarse abiertamente la norma. Decirte que quiere llegar a la CC no para dictar sentencias (o firmar lo que algún novel y parcialmente libresco asesor te hace) sino para ir a dar conferencias sobre lo que no hace o visitar tribunales extranjeros para contarles cualquier cosa (tribunales que, en su caso, tampoco son la gran cosa). Menos aún va a decir que su finalidad es salir del oscuro sitio donde se encuentra, para encaramarse momentáneamente en un lugar donde medio mundo le va a rendir una falsa pleitesía, tan postiza que, cuando salga del cargo, en el mejor de los casos, va a volver al mismo sombrío lugar de donde sacó la cabeza.

Difícil distinguir entre Corte cervecera y Corte de lujo

Ver la forma como, ahora, la CC elabora una interminable lista de casos de “manifiesta improcedencia” es la más fiel expresión de la negligencia y hasta de la vagancia, con la consecuente minusvaloración de los derechos y de las personas que no están en la ‘agenda’ de sus miembros. Ojalá que, al menos, no crean que no tener que analizar un caso porque es “manifiestamente improcedente” es una expresión de alta jurisprudencia o de acabada filosofía estratosférica. Supondría que no lo creen, pero a veces la gente empieza a convencerse de sus propias mentiras. Es que ya, ni siquiera, se pueden distinguir de la ‘Corte cervecera’, lo que tampoco era la gran cosa, pues la vara estaba tan abajo que ello equivalía a volar por el subsuelo. Parece que, por el nivel de arbitrariedad y desidia, la distinción no existe. “Corte de lujo” fue el apelativo torpe que le puso alguien que quería congraciarse con los nuevos miembros seleccionados en 2019, sin esperar a ver lo que harían, porque varios de los que estuvimos en ese proceso, sabíamos de esa responsabilidad y que, si la cosa salía mal, tendríamos que responder y no estar justificando tonterías.

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