Los destinos inexplorados de Santa Elena
Playas como Acapulco, de los Chinos y Waimea se perfilan como destinos turísticos. Son vírgenes; las rodean cerros y hasta lagos

Waimea. Está ubicada en la parroquia Atahualpa. Hace apenas unos días se hizo una minga en el lugar, para que más personas se atrevan a visitar el balneario.
La mayoría de los ecuatorianos conoce la Ruta del Spondylus en la provincia de Santa Elena. Pero lo que pocos saben es que del otro lado de la Península, en donde existe un perfil costero rodeado de acantilados que parten desde el puerto de Anconcito hasta la población de Engunga, existen algunas playas, hasta ahora inexploradas.
Acapulco, la playa de los Chinos y Waimea son algunas de ellas. Todas, en la mira de las autoridades para preservarlas y explotarlas como puntos turísticos y de descanso.
Acapulco, en la parroquia Ancón, es un balneario que entre los años 1911 y 1970 fue ocupado por los ingleses, que entonces vivieron allí, según precisan los libros de historia y residentes como Luis Rendón, director del Centro Intercultural de la localidad. “Ellos decían que ese pedazo de playa era su Acapulco (balneario mexicano) en la Península, de allí su nombre”. Sin embargo, recuerda, cuando retornaron a su país, el lugar fue abandonado, a tal punto que ahora las autoridades buscan recuperarlo. Y para ello han efectuado eventos deportivos en feriados, como torneos de surf, bodyboard y parapente.

La playa de los Chinos. El estero ubicado al pie del mar es uno de los encantos que más llaman la atención en el sitio.
Para Ángela Mendoza, quien vive en Salinas, ese rincón ubicado en las faldas del cerro de la parroquia es misterioso y bien podría convertirse en un destino fijo para que Ancón vuelva a ser el sitio que era antes. “Este es un pueblito patrimonial que debería ser visitado por todos. Lastimosamente, allí no hay mucho que ver, y no hay porque no ha sido bien planificada una guía turística. Aun así, ese balneario podría ser la catapulta a iniciar el proceso”, opina.
En Atahualpa, ubicada apenas a cinco minutos de Ancón, está la denominada playa de los Chinos, un sitio de aproximadamente dos kilómetros de línea costera al pie de un estero. Su nombre, a decir de Celso Soriano, expresidente de la Junta Parroquial, se debe a que hace décadas en el arroyo existente se explotaba sal de manera artesanal y quienes realizaban aquellas labores eras ciudadanos asiáticos.
“Ellos iban y venían de Atahualpa, era común verlos. Por eso se denominó así al balneario, que por años ha permanecido sin gente. Solo en feriados, con suerte, ha sido posible ver a unas cuantas familias nadando, haciendo recorridos en los cerros o andando en bicicleta. Llegó la hora de darle vida al espacio”, dice.

Hecho. En las labores de limpieza en las playas Waimea y Los Chinos se encontraron especies marinas muertas.
Así de desolador ha sido también el ambiente en Waimea, una bahía virgen de Atahualpa bautizada así por los norteamericanos, según explica el historiador Luis Bajaña. “La descubrieron en 1930, cuando llegaron a la Península a realizar estudios para la explotación de gas y petróleo. Su nombre se debe a las similitudes que vieron con una isla de Hawái”, detalla, al referirse al lago natural de casi un kilómetro que la integra y donde solo unos pocos se han atrevido a practicar kayak.
Debido al abandono en el que se encuentran estos dos últimos sitios, los comuneros de Atahualpa, la Prefectura de Santa Elena y los integrantes del Leo Club de la Península han empezado a llevar a cabo mingas, puesto que por épocas suelen llenarse de basura.
Para Soriano, si bien estas acciones son necesarias, aún más lo es habilitar caminos para acceder a ellas. “Las vías son de tierra y en invierno es y ha sido imposible desplazarse”, advierte.

Las visitas llegan a Acapulco en la tarde para fotografiar la caída del sol.
Frente a esta situación, el prefecto José Daniel Villao confirmó a EXPRESO que han iniciado un estudio para saber qué necesita cada uno de los espacios para su habilitación. “Estos podrían ser la nueva zona turística de Santa Elena. Hemos solicitado también una consulta jurídica para intervenir las vías. Y es que antes estas fueron concesionadas a empresas que realizan la explotación petrolera entre Ancón y Atahualpa”, asevera.