Avenida Carlos Julio Arosemena
Entre las avenidas Carlos Julio Arosemena y Las Monjas, las aceras no son amigables para el peatón. Incluso hay alcantarillas sin tapa.FREDDY RODRÍGUEZ

Carlos Julio Arosemena: la avenida de Guayaquil donde el peatón queda relegado

Esta vía del norte de Guayaquil es hostil para quien la transita a pie; hay tramos con cables caídos, alcantarillas sin tapa

La avenida Carlos Julio Arosemena, en el oeste de Guayaquil, es una de las principales conexiones entre el centro y sectores como la vía a la costa. Sin embargo, para quienes la recorren a pie, la experiencia dista de ser amigable.

A lo largo de varios tramos, las aceras son estrechas, discontinuas o simplemente inexistentes. En otros puntos, el peatón debe caminar junto a vehículos que circulan a alta velocidad, sin mayor protección.

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La vía, marcada por la presencia de industrias, universidades y centros logísticos, prioriza el flujo vehicular por encima de cualquier otro uso. El peatón, en este entorno, queda relegado.

Pese a su importancia estratégica, la regeneración urbana no ha llegado de forma integral. Hay intervenciones puntuales, pero la mayor parte de la avenida mantiene un aspecto funcional, con escasa infraestructura pensada para el tránsito peatonal.

Esto contrasta con otras zonas de la ciudad donde se han ejecutado proyectos de renovación que incluyen aceras amplias, iluminación y mobiliario urbano. En la Carlos Julio Arosemena, esos elementos son todavía limitados.

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Avenida Carlos Julio Arosemena: peligros para el peatón

En varias aceras, hay alcantarillas sin tapas, cables colgados y maleza crecida, lo que obliga al peatón a caminar a veces en la calle.

”Camino siempre por el parque Lineal, pero ya al salir a la Carlos Julio cambia totalmente el panorama. Ya no puedo correr porque la acera es muy chiquita y también hay carros entrando a las empresas y urbanizaciones”, manifestó Adrián Gómez, residente de Urdesa.

En ese sector, cruzar la calle puede tomar varios minutos. No siempre hay pasos peatonales visibles o respetados, lo que obliga a los ciudadanos a arriesgarse entre vehículos. Un punto conflictivo es la intersección con la avenida Las Monjas, en Urdesa.

María López, quien trabaja en una empresa cercana, aseguró que caminar por la zona “es incómodo y peligroso”. Contó que a diario debe bajarse de la estación de Metrovía y avanzar varias cuadras sin veredas adecuadas. “Uno tiene que estar pendiente de los carros todo el tiempo”, dijo.

Una percepción similar tiene José Andrade, estudiante universitario, quien utiliza la avenida todos los días. “De noche es peor, porque hay tramos oscuros y uno no se siente seguro. No es una vía pensada para el peatón”, señaló.

Avenida Carlos Julio Arosemena
En una acera de la avenida Carlos Julio Arosemena hay cables caídos.FREDDY RODRÍGUEZ

Problemas de tránsito en la avenida Carlos Julio Arosemena

Ambos coincidieron en que, pese al alto movimiento de personas en el sector, no existen condiciones básicas que garanticen un tránsito seguro y cómodo.

El problema no solo afecta a quienes caminan. La falta de orden en ciertos tramos también incide en la movilidad general, sobre todo en puntos en los que se genera un intenso congestionamiento vehicular.

Uno de los puntos más críticos es la bajada del puente de Bellavista. Allí, el tráfico se intensifica en horas pico, generando embotellamientos constantes y dificultando aún más el desplazamiento de quienes caminan.

A las 5 de la tarde uno se puede demorar más de 30 minutos en dar la vuelta para Bellavista e ir hacia Urdesa. Deben hacer de uso compartido de la Metrovía”, expuso Vanessa Cruz, conductora.

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Para el urbanista Miguel Vera, el caso de la Carlos Julio Arosemena evidencia una planificación centrada en el automóvil. “Es una vía concebida como corredor rápido, pero hoy cumple múltiples funciones que no han sido acompañadas con infraestructura adecuada”, explicó.

Recordó que ya hace más de 40 años, en los alrededores de esta vía funcionaban compañías, al ser un punto alejado de la ciudad. El flujo masivo de personas -trabajadores y usuarios- obligó a crear esta vía, aunque recién hace pocas décadas fue asfaltada.

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El especialista señaló que una intervención integral debería incluir aceras continuas, cruces seguros, mejor iluminación, sobre todo en la parte de baja de los pasos a desnivel.

Además, planteó la necesidad de integrar el entorno industrial y educativo con espacios más accesibles, que permitan una convivencia equilibrada entre peatones y vehículos.

Avenida Carlos Julio Arosemena
Hay daños en varios tramos de aceras en la avenida Carlos Julio Arosemena.FREDDY RODRÍGUEZ

Durante la administración municipal pasada, se ejecutaron trabajos de regeneración urbana en un pequeño tramo de la avenida Carlos Julio Arosemena, con la ampliación de aceras y la implementación de piezas ornamentales como maceteros.

Sin embargo, esta acción no fue suficiente para mejorar la movilidad en el sector. “En esa época se perdió una ocasión importante para ampliar más aceras, por ejemplo a la salida de Bellavista, en Las Monjas, que es imposible que dos personas caminen juntas, es muy estrecha la acera”, comentó Eduardo Flor, residente de Urdesa norte.

Mientras las mejoras no se concreten, la avenida seguirá siendo una ruta medianamente eficiente para los autos, dijo Vera, pero hostil para quienes la transitan a pie.

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