
Obra en La Alborada: calles cerradas, vías alternas, gastos y todo lo que debes saber
El cierre vial en la calle principal de La Alborada arranca este 20 de marzo. Este cierre afecta al norte de Guayaquil
El nuevo cierre vial en el norte de Guayaquil arrancó con más complicaciones de las previstas. Desde las primeras horas de intervención en la ciudadela La Alborada, la movilidad se vio seriamente afectada y evidenció la falta de información por parte de conductores
Un equipo de EXPRESO recorrió la zona y constató que varias vías colapsaron durante el inicio de los trabajos. Filas extensas de vehículos y conductores desorientados . Muchos usuarios aseguraron no conocer los cambios viales, lo que agravó el congestionamiento en uno de los sectores más transitados del norte.
Calles afectadas tras el cierre de la Rodolfo Baquerizo Nazur
La intervención se concentra en la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur, específicamente en el tramo comprendido entre Agustín Freire y José María Egas. En esta primera fase se cerró el carril en sentido sur–norte, reduciendo significativamente la capacidad de la vía.
A esto se suma la inhabilitación del paso a desnivel ubicado sobre la avenida Agustín Freire, una conexión clave para la circulación diaria. No obstante, se mantienen habilitados ciertos cruces estratégicos, como las intersecciones con José María Egas y José María Roura, con el fin de evitar un aislamiento total del sector.
Vías alternas tras el cierre vial
Ante el cierre, la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) de Guayaquil dispuso rutas alternativas para redistribuir el tráfico. Los conductores que transitan por la zona pueden optar por girar hacia la derecha por la avenida Agustín Freire y continuar hasta la Isidro Ayora, en el redondel del monumento a Jaime Roldós y Martha Bucaram.
Otra opción es tomar hacia la izquierda por la misma Agustín Freire y avanzar hasta la avenida Francisco de Orellana, que se convierte en una de las principales arterias para descongestionar el flujo vehicular.
Sin embargo, en la práctica, estas rutas también comenzaron a saturarse rápidamente, trasladando el problema a calles aledañas que no cuentan con la capacidad suficiente para absorber el incremento de vehículos.

Desvío de 11 buses por el cierre vial
El plan también impacta al transporte público. Al menos 11 líneas de buses modificaron sus recorridos de forma temporal. Varias de ellas ahora circulan por Agustín Freire, Isidro Ayora y José María Egas antes de retomar su trayecto habitual, mientras otras fueron redirigidas por avenidas como Francisco de Orellana y Demetrio Aguilera.
Las líneas 47, 62, 64, 82, 85, 89, 125, 131 y 143 circularán por la avenida Agustín Freire (Garzocentro), luego avanzarán hacia la Isidro Ayora (redondel Jaime Roldós), después a la avenida José María Egas y retomarán la Rodolfo Baquerizo.
La línea 121 se desviará por las avenidas Agustín Freire, Francisco de Orellana y Demetrio Aguilera.
La línea 65 lo hará por la avenida José María Roura, Francisco de Orellana y Demetrio Aguilera, antes de reincorporarse a su trayecto habitual por la avenida Rodolfo Baquerizo.
Guayaquil: Cierre vial por trabajos en avenida Rodolfo Baquerizo Nazul https://t.co/NsZBJ5D7G6
— Diario Expreso (@Expresoec) March 20, 2026
¿Cuánto le costará esta obra a Guayaquil?
El proyecto representa una inversión aproximada de 3,9 millones de dólares, según confirmó el director de Obras Públicas del Municipio. La intervención abarca cerca de 1,2 kilómetros de esta arteria clave.
Si bien las autoridades sostienen que se trata de una obra necesaria para modernizar la infraestructura, el monto también genera cuestionamientos en medio de otras demandas urgentes en la ciudad, especialmente en materia de servicios básicos y seguridad.
¿En qué consite la obra municipal?
Según ha informado el Municipio, los trabajos no se limitan a la superficie vial. Incluyen la reconstrucción total de la calzada, mejoras en los sistemas de agua potable y alcantarillado, renovación de aceras, soterramiento de cables y reemplazo de postes
.Además, se incorporarán áreas verdes, nuevas especies arbóreas e iluminación, junto con la optimización del sistema de drenaje para afrontar mejor la temporada invernal.
Esta es solo la primera etapa de una intervención que se extenderá por varios meses. En fases posteriores, se prevé el cierre del carril en sentido contrario, lo que anticipa un impacto prolongado en la movilidad. Por ahora, el principal desafío no es solo la obra en sí, sino cómo se gestiona su ejecución en una ciudad que ya enfrenta serias limitaciones en su sistema vial.
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