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Diario Expreso Ecuador

Deepfakes interactivos en tiempo real: la pesadilla de las videollamadas corporativas

La inteligencia artificial ya permite alterar rostros y voces durante una videollamada en tiempo real. Advierten nueva generación de fraudes corporativos

La inteligencia artificial ya permite crear deepfakes interactivos en tiempo real, capaces de suplantar la identidad de ejecutivos durante videollamadas.

La inteligencia artificial ya permite crear deepfakes interactivos en tiempo real, capaces de suplantar la identidad de ejecutivos durante videollamadas.Imagen generada con IA

Giannella Espinoza

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Tres claves sobre los deepfakes

  • Los deepfakes ya funcionan en tiempo real, permitiendo suplantar la identidad de una persona durante una videollamada.
  • El caso de Hong Kong, donde una empresa perdió 25 millones de dólares, evidenció que esta amenaza ya es una realidad.
  • Deloitte proyecta que las pérdidas por fraudes impulsados por IA podrían alcanzar los 40.000 millones de dólares en 2027, lo que obliga a reforzar los protocolos de verificación corporativa.

Los deepfakes interactivos son una de las amenazas emergentes para la ciberseguridad empresarial. Con los avances de la inteligencia artificial, hoy es posible suplantar en tiempo real la identidad de ejecutivos durante una videollamada, una técnica que ya ha sido utilizada en fraudes multimillonarios y que preocupa por su creciente sofisticación.

Ver una cara conocida ya no garantiza que sea real

Durante años, los deepfakes fueron asociados con videos manipulados de celebridades o figuras públicas. Sin embargo, la evolución de la IA generativa ha llevado esta tecnología a un nuevo nivel: ahora es posible modificar el rostro, la voz y las expresiones faciales de una persona mientras participa en una videollamada.

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A diferencia de un video editado previamente, los llamados deepfakes interactivos en tiempo real permiten que un atacante converse con su víctima aparentando ser un jefe, un compañero de trabajo o un cliente. La sincronización entre voz, gestos y movimientos faciales es cada vez más convincente, reduciendo las posibilidades de detectar el engaño.

Para las empresas, esta evolución representa un cambio de paradigma: ya no basta con verificar la identidad de una persona por su imagen o por su voz.

El fraude de 25 millones de dólares que encendió las alarmas

El caso que puso este riesgo en el radar mundial ocurrió en Hong Kong a comienzos de 2024.

Un empleado del área financiera de una multinacional participó en una videollamada donde creyó estar reunido con el director financiero y otros ejecutivos de la empresa. Convencido de que la reunión era auténtica, autorizó varias transferencias por un total de 25 millones de dólares.

Solo después descubrió que ninguna de las personas que había visto en pantalla era real: los delincuentes habían utilizado deepfakes generados con inteligencia artificial para recrear sus rostros y voces. El caso fue confirmado por la policía de Hong Kong y se convirtió en uno de los mayores fraudes corporativos cometidos mediante una videoconferencia manipulada.

Las pérdidas podrían triplicarse en pocos años

El crecimiento de esta amenaza preocupa especialmente al sector financiero.

Según el Deloitte Center for Financial Services, las pérdidas ocasionadas por fraudes impulsados por inteligencia artificial podrían pasar de 12.300 millones de dólares en 2023 a 40.000 millones de dólares en 2027 solo en Estados Unidos. La consultora señala que la clonación de voz y los deepfakes de video serán algunos de los principales factores detrás de ese incremento.

La facilidad con la que hoy pueden generarse rostros y voces sintéticas también reduce las barreras para los ciberdelincuentes, que ya no necesitan grandes recursos tecnológicos para ejecutar ataques altamente convincentes.

Las herramientas de detección todavía tienen limitaciones

Aunque la industria desarrolla sistemas para identificar contenido manipulado, los investigadores reconocen que la carrera tecnológica continúa.

Un estudio académico publicado en 2026 sobre los principales benchmarks de detección concluyó que muchos sistemas funcionan correctamente en pruebas controladas, pero pierden eficacia frente a deepfakes cada vez más realistas, lo que evidencia la dificultad de distinguir contenido auténtico del generado por inteligencia artificial en escenarios reales.

Esto significa que confiar únicamente en software de detección no será suficiente para proteger a las organizaciones.

¿Cómo pueden protegerse las empresas?

Los especialistas en ciberseguridad recomiendan asumir que una videollamada, por sí sola, ya no constituye una prueba de identidad.

Entre las principales medidas de prevención están:

  • Confirmar solicitudes de transferencias o cambios de cuentas bancarias mediante un segundo canal de comunicación.
  • Exigir múltiples niveles de aprobación para operaciones financieras.
  • Implementar autenticación multifactor para el acceso a sistemas críticos.
  • Capacitar a los empleados para reconocer intentos de ingeniería social.
  • Establecer protocolos internos que no dependan únicamente de la imagen o la voz de un ejecutivo.

Una nueva etapa para la confianza digital

El auge de los deepfakes interactivos marca un nuevo desafío para las organizaciones. Si hace pocos años el mayor riesgo era un correo electrónico fraudulento, hoy la amenaza puede aparecer en una videollamada aparentemente legítima.

En un entorno donde la inteligencia artificial es capaz de replicar voces, expresiones y gestos con un nivel de realismo cada vez mayor, la confianza digital ya no dependerá solo de lo que se ve en pantalla, sino de los mecanismos de verificación que adopten las empresas para proteger sus operaciones y evitar fraudes cada vez más sofisticados.

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