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Diario Expreso Ecuador

La ‘dolce vita’ europea en la era de la IA

Europa equilibraría la revolución de la IA con tiempo libre, cohesión social y sostenibilidad económica, ante la brecha tecnológica frente a EE. UU. y China

Si la IA inaugura una era de abundancia material, la mayor fortaleza europea quizá no sea liderar el desarrollo tecnológico, sino mostrar cómo vivir bien en ese nuevo escenario.

Si la IA inaugura una era de abundancia material, la mayor fortaleza europea quizá no sea liderar el desarrollo tecnológico, sino mostrar cómo vivir bien en ese nuevo escenario.Generada con IA

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En muchos sentidos, la Unión Europea parece destinada a ser uno de los grandes perdedores de la revolución de la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos y China avanzan con rapidez, Europa enfrenta obstáculos como el alto costo energético, la fragmentación de los mercados de capitales, la elevada presión tributaria, que dificulta atraer y retener talento, y un marco regulatorio que desalienta la innovación y la iniciativa privada.

Incluso sin el auge de la IA, el envejecido estado de bienestar europeo resulta cada vez más difícil de sostener. El crecimiento económico permanece estancado, especialmente en Alemania, mientras el rearme incrementa la presión sobre las finanzas públicas. A ello se suma la debilidad del liderazgo político de centro frente al avance de movimientos populistas que podrían aumentar el gasto estatal y elevar el riesgo de una crisis.

El estado de bienestar frente a la revolución tecnológica

Sin embargo, Europa conserva una ventaja significativa: sus sociedades están más adaptadas que las de Estados Unidos o Asia a un mundo de mayor abundancia. Gracias al estado de bienestar y a una cultura que valora el ocio, la familia y la comunidad, los europeos dependen menos de la carrera profesional como eje de la vida. Si la IA incrementa notablemente la productividad, Europa podría convertirse en un referente mundial de calidad de vida y uso del tiempo libre.

No obstante, esa aspiración convive con limitaciones económicas importantes. La elevada deuda pública, junto con tipos de interés altos, restringe el crecimiento y reduce la capacidad para afrontar crisis como conflictos geopolíticos o ciberataques. Aun así, una IA capaz de impulsar la productividad sin generar los escenarios más pesimistas podría abrir nuevas oportunidades.

Europa también podría aportar lecciones en materia de gobernanza. Su sistema de impuesto al valor añadido (IVA), basado en gravar el consumo más que el trabajo, resulta compatible con una economía donde el empleo tenga menor peso. Además, el tradicional respaldo europeo a la redistribución podría facilitar la adaptación si la IA reduce la participación de los salarios en el ingreso, permitiendo sostener la cohesión social mediante transferencias a los hogares.

El principal desafío sigue siendo la inmigración. Los generosos sistemas de bienestar han dificultado la integración de grandes flujos migratorios y aumentado la presión sobre las finanzas públicas. En un contexto de menor crecimiento y más tiempo libre, la percepción de competencia con los inmigrantes podría alimentar el resentimiento y fortalecer opciones políticas más radicales.

Fortalezas de Europa

A largo plazo, Europa también podría beneficiarse de la transición energética si las tecnologías verdes continúan avanzando. Asimismo, la ausencia de grandes tecnooligarcas y de figuras políticas como Donald Trump puede haber contribuido a preservar mejor las normas democráticas.

Aunque el declive económico relativo de Europa podría prolongarse, si la IA inaugura una era de abundancia material, su mayor fortaleza quizá no sea liderar el desarrollo tecnológico, sino mostrar cómo vivir bien en ese nuevo escenario. El reto consiste en superar primero las dificultades económicas y políticas para poder llegar a ese futuro.

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