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Diario Expreso Ecuador

Bienvenidos a la fábrica de marcas idénticas: ¿la IA está haciendo que todas se parezcan?

El problema no es la inteligencia artificial, sino delegarle el criterio. El resultado, entre otros, cada vez más marcas comunican igual

La imagen representa el contraste entre la producción en serie de diseños generados con IA y el proceso creativo de construir una identidad propia.

La imagen representa el contraste entre la producción en serie de diseños generados con IA y el proceso creativo de construir una identidad propia.Imagen generada con CHATGPT

Giannella Espinoza

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¿Por qué todas las marcas se parecen?

  • Cada vez más marcas se parecen entre sí porque utilizan la IA para tomar decisiones creativas que deberían definir las personas detrás del negocio. 
  • La tecnología puede acelerar tareas como diseñar piezas, adaptar formatos o generar variantes, pero no puede construir una identidad propia.
  • La creatividad sigue dependiendo de quien sabe qué quiere comunicar, a quién quiere llegar y qué hace diferente a su marca.

Nunca fue tan fácil crear contenido con inteligencia artificial. Y, al mismo tiempo, nunca había sido tan fácil que todo terminara viéndose igual.

Cada vez cuesta más distinguir una marca de otra. Da igual si es una barbería, un restaurante, una campaña solidaria o una inmobiliaria. Los mismos colores. La misma composición. Las mismas tipografías. Las mismas ilustraciones. Hasta el mismo tono. De un momento a otro, muchos dejaron de comunicar lo que los hacía diferentes para empezar a comunicar como todos los demás.

Creo que todo cambió el día en que las herramientas dejaron de verse como una ayuda y empezaron a usarse para hacer todo el trabajo.

Cuando la herramienta empezó a decidir

Desde hace algunos años, quienes no sabemos diseño gráfico encontramos en Canva un gran aliado. Nunca aprendí Photoshop ni Illustrator y, aun así, puedo hacer un banner, una infografía, una invitación de cumpleaños o una presentación sin depender de un diseñador. Canva hizo que diseñar fuera mucho más fácil, pero nunca tomó decisiones por mí. Sus plantillas son apenas el punto de partida. Elegir los colores, adaptar el estilo o decidir qué quiero comunicar sigue siendo mi responsabilidad.

Con la IA muchos cruzaron esa línea: la de delegar el criterio. La instrucción a ChatGPT, por ejemplo, muchas veces no pasa de un: “Hazme un cartel”. Tres palabras. Nada más. Sin explicar qué hace única a esa marca, qué quiere transmitir o a quién quiere conquistar. Se espera que una herramienta responda preguntas que solo puede responder quien está detrás de la pantalla.

El problema nunca fue la IA

No me malinterpreten. La IA en el diseño es extraordinaria. Puede eliminar fondos, adaptar formatos, generar variaciones de una pieza y resolver en segundos tareas que antes tomaban horas. Ese es su verdadero valor: devolvernos tiempo.

Lo preocupante es que ese tiempo, en muchos casos, se está usando para delegar más, no para crear mejor.

Y así, la inteligencia artificial está dejando al descubierto cuándo se renuncia al criterio. Cuando no se aporta una intención ni una mirada propia, hace exactamente lo que sabe hacer: entregar una respuesta promedio para una petición promedio.

Al final, la creatividad nunca está en el prompt. Siempre está en quien decide escribirlo.

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