Ciencia y Tecnologia

Adiós a la relación de la 5G y el cáncer

Un informe titulado '5G y salud' evalúa las evidencias y concluye que la nueva tecnología de telefonía no entraña riesgo para la salud.

5G
Las ondas son más energéticas que en la red 4G, pero no llegan a tener energía suficiente para dañar las moléculas de ADN y así provocar cáncer.Pixabay

El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (Ccars) ha llegado a la conclusión de que el despliegue de la red 5G no supondrá un aumento en el riesgo para la salud de las personas.

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En un informe publicado esta semana, titulado '5G y salud', el grupo independiente de investigadores médicos, físicos e ingenieros asegura que “la población en general puede estar tranquila sobre las supuestas implicaciones que la radiofrecuencia emitida por esta tecnología podrían tener para la salud”.

La red de telefonía móvil 5G solo ha llegado en su fase de prueba a algunas localidades y dispositivos, pero se espera que acabe por sustituir a la actual tecnología 4G. Con respecto a esta, la nueva red reduce el consumo de potencia por cada gigabyte de información transmitida y reduce la latencia, o el tiempo de espera, en las interacciones.

Las ondas son más energéticas que en la red 4G, pero no llegan a tener energía suficiente para dañar las moléculas de ADN.

Para ello, emplea campos electromagnéticos de mayor frecuencia, sin salirse del espectro conocido como radiación no ionizante. Esto significa que las ondas son más energéticas que en la red 4G, pero no llegan a tener energía suficiente para dañar las moléculas de ADN y así provocar cáncer. Serán necesarias más antenas de menor potencia para lograr la misma cobertura que la actual red 4G, porque, a mayores frecuencias, la profundidad de penetración de las ondas disminuye. 

La presencia de más antenas (y más cercanas a las personas), ha suscitado la preocupación de que la red 5G pueda tener consecuencias para la salud.

Como es una tecnología nueva, es lógico que en algunos sectores sociales se genere un problema de percepción.

Francisco Vargas, médico epidemiólogo y director científico del Ccars

Según Vargas, los únicos efectos biológicos probados de la radiación no ionizante son “térmicos”, es decir, el calentamiento de la materia biológica por absorción de la energía radiada. Este calentamiento “es mínimo o despreciable a los niveles de exposición personal habituales”, según el informe.

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El texto reconoce que la posibilidad de riesgos “no térmicos” o no relacionados con el calentamiento de los tejidos es una cuestión controvertida. La Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC) clasificó los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (no ionizantes) como “posibles carcinógenos” porque “hay evidencia que no llega a ser concluyente de que la exposición puede causar cáncer en humanos”.

Sin embargo, el nuevo informe no encuentra evidencias para alentar estas preocupaciones. “Los únicos efectos demostrados de la exposición a estas ondas son efectos térmicos. Los efectos no térmicos no se han demostrado”, concluye Vargas. 

Los autores del informe destacan que lo publicado se trata de “un documento vivo” que “tendrá que revisarse a la luz de la evidencia científica”.